Santillana, Poli Rincón, Morientes... son nombres de inolvidables goleadores que han pasado por la Selección española de fútbol y que dominaron el arte del remate de cabeza. David Silva, un genio con el balón en los pies, ha demostrado que, pese a su escueta estatura, también es capaz de emularles en lo que a testarazos de bella factura se refiere.
Todos recordamos el escorzo del mago de Arguineguín a pase de Cesc Fábregas que inició la goleada en la final de la Eurocopa de 2012 ante Italia. Lo que quizás no sepas es que el atacante del Manchester City FC anotó un gol muy similiar en el año 2010.
Corría el mes de noviembre del citado año cuando, en el estadio Helmántico de Salamanca, el canario marcaba asistido por Sergio Ramos el 3-1 ante Lituania certificando de tan plástica manera la victoria del equipo nacional. Casualmente, este partido pertenecía a la Fase de Clasificación del Campeonato de Europa que Silva ayudó a ganar con aquel hermoso gol ante los transalpinos.
Se suele decir que las segundas partes nunca fueron buenas... pero en el caso de Silva, la repetición de ese gol abrió el camino a la tercera Eurocopa de España.