La antesala de un sueño forjado en Viena
La última vez que las selecciones nacionales de España y Rusia se enfrentaron en partido oficial fue en las semifinales del Campeonato de Europa 2008 de Austria y Suiza. La goleada española fue la antesala perfecta para el sueño que Torres hizo realidad
Mié, 27/06/2018 - 11:54
26 de junio de 2008. Estadio Ernst Happel de Viena. 20:45 horas.
La Selección Española de Fútbol salta al césped ante un rival al que derrotó por cuatro tantos a uno en la fase de grupos y reclama venganza: la Rusia de Andrey Arshavin y Roman Pavlyuchenko. En juego, el pase a la gran final contra una temible Alemania que ya aguardaba.
Después de derribar el muro psicológico de los cuartos en una agónica tanda de penaltis ante Italia, España se enfrentaba al equipo revelación del torneo con la aspiración de alcanzar una final que se le negaba desde aquel partido del Parque de los Príncipes en el año 1984. Un duelo en el que Platini y Bellone negaron a los Arconada, Camacho o Santillana el brillante trofeo Henri Delaunay.
Tras una primera parte en la que el partido discurrió con equilibrio, el combinado nacional dirigido por Luis Aragonés reivindicó su fútbol en una segunda mitad que quedará en el recuerdo de todos, sin exclusión por nacionalidad, raza, credo o condición, los aficionados al deporte rey.
Los goles de Xavi Hernández, Dani Güiza y David Silva no fueron si no el reflejo de un equipo campeón. Un conjunto de jugadores que pusieron los cimientos de una dinastía futbolística, la de una Selección Española que encadenaría Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Un hito hasta ahora inédito y que costará mucho reeditar.
No debemos pensar demasiado en el pasado, nos distrae del presente. Pero, ¡cuán bonito es a veces recordar!