Diez años de nuestra estrella | Adiós a los cuartos, ¡¡bienvenidas, semifinales!!
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España se enfrentaba una vez más al "fantasma" de los cuartos en una Copa del Mundo. Dos años antes en la Eurocopa habiamos conjurado ese peligro. Esta vez, en un Mundial, ante Paraguay y gracias al gol de Villa, dimos la bienvenida a las semifinales.
3 de junio a las 20.30 horas, Vicente del Bosque repetía once. La alineación elegida para medirse a Paraguay fue la siguiente: Casillas, Puyol, Piqué, Ramos, Capdevila, Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Villa y Torres. También jugaron a lo largo del encuentro Marchena, Pedro y Cesc. Un partido muy complicado, ya que el rival tenía una gran fortaleza defensiva, y no dudaba en emplearse con dureza para sacar adelante sus encuentros.
La selección española buscaba alcanzar unas semifinales y vencer de manera definitiva la barrera psicológica de los cuartos. Fue un partido raro. En la primera parte, el conjunto español no consiguió demostrar prácticamente en ningún momento su buen hacer. El balón era para España pero sin crear verdadero peligro, y cuando lo hacía no terminaba de rematar la faena. Tampoco Paraguay complicó mucho a España. Los hombres del Tata Martino estaban más pendientes de defender que de buscar la portería rival.
Al descanso se llegó con el 0-0 inicial y con la sensación de que quedaba todo por hacer en los siguientes 45 minutos. Tras el descanso, Del Bosque movió el banquillo dando entrada a Cesc y situando a David Villa más en punta, ocupando el sitio de Fernando Torres. Nada más salir Cesc, a los 58 minutos, una falta de Gerard Piqué sobre Cardozo fue el sancionada como penalti por el colegiado guatemalteco Carlos Batres. El delantero del Benfica se encargó del lanzamiento que fue detenido por Iker Casillas, tras el inestimable consejo de Pepe Reina
En la siguiente jugada, el paraguayo Alcaraz derribó a David Villa en el área. Xabi Alonso fue el encargado de lanzar desde los 11 metros, y aunque anotó, el colegiado del partido obligó a repetir el lanzamiento, ya que un jugador español había entrado en el área antes del lanzamiento. En esta segunda oportunidad, el portero paraguayo Justo Villar rechazó el disparo y el posterior rebote de Sergio Ramos también fue despejado por la zaga paraguaya.
En el minuto 83, una jugada de Iniesta, MVP del encuentro, desequilibró a la defensa rival y dejó a Cesc solo ante la portería. Su disparo fue a la base del palo y David Villa, se hizo con el rechace. El asturiano disparo de nuevo y el balón con cierto suspense terminó por entrar y convertirse en el único tanto del partido. Un gol que valía unas semifinales y que llevó la locura al resto de compañeros, al banquillo y probablemente a todos y cada uno de los españoles que seguían el partido. Las semifinales estaban al alcance de la mano.
Cuando el guatemalteco Carlos Batres decretó el final del partido, la locura invadió al equipo. El fantasma de los cuartos quedaba atrás y ahora había que mirar hacia delante. Durban acogería la semifinal ante Alemania, que había ganado a la Argentina de Diego Armando Maradona por 4-0.
La selección española buscaba alcanzar unas semifinales y vencer de manera definitiva la barrera psicológica de los cuartos. Fue un partido raro. En la primera parte, el conjunto español no consiguió demostrar prácticamente en ningún momento su buen hacer. El balón era para España pero sin crear verdadero peligro, y cuando lo hacía no terminaba de rematar la faena. Tampoco Paraguay complicó mucho a España. Los hombres del Tata Martino estaban más pendientes de defender que de buscar la portería rival.
Al descanso se llegó con el 0-0 inicial y con la sensación de que quedaba todo por hacer en los siguientes 45 minutos. Tras el descanso, Del Bosque movió el banquillo dando entrada a Cesc y situando a David Villa más en punta, ocupando el sitio de Fernando Torres. Nada más salir Cesc, a los 58 minutos, una falta de Gerard Piqué sobre Cardozo fue el sancionada como penalti por el colegiado guatemalteco Carlos Batres. El delantero del Benfica se encargó del lanzamiento que fue detenido por Iker Casillas, tras el inestimable consejo de Pepe Reina
En la siguiente jugada, el paraguayo Alcaraz derribó a David Villa en el área. Xabi Alonso fue el encargado de lanzar desde los 11 metros, y aunque anotó, el colegiado del partido obligó a repetir el lanzamiento, ya que un jugador español había entrado en el área antes del lanzamiento. En esta segunda oportunidad, el portero paraguayo Justo Villar rechazó el disparo y el posterior rebote de Sergio Ramos también fue despejado por la zaga paraguaya.
En el minuto 83, una jugada de Iniesta, MVP del encuentro, desequilibró a la defensa rival y dejó a Cesc solo ante la portería. Su disparo fue a la base del palo y David Villa, se hizo con el rechace. El asturiano disparo de nuevo y el balón con cierto suspense terminó por entrar y convertirse en el único tanto del partido. Un gol que valía unas semifinales y que llevó la locura al resto de compañeros, al banquillo y probablemente a todos y cada uno de los españoles que seguían el partido. Las semifinales estaban al alcance de la mano.
Cuando el guatemalteco Carlos Batres decretó el final del partido, la locura invadió al equipo. El fantasma de los cuartos quedaba atrás y ahora había que mirar hacia delante. Durban acogería la semifinal ante Alemania, que había ganado a la Argentina de Diego Armando Maradona por 4-0.