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EFEMÉRIDE (28 de abril de 1993) | La gran noche de Julio Salinas en el Benito Villamarín

El 28 de abril de 1993, el Benito Villamarín acogió un partido decisivo ante Irlanda del Norte en el camino de la España de Javier Clemente para llegar al Mundial de EEUU.

El estadio sevillano asistió a una gran remontadade un equipo nacional liderado por un delantero peculiar y emblemático para el seleccionador como era Julio Salinas.

El partido resultaba crucial para nuestras aspiraciones.España, que no pasó del empate a cero en la ida, venía de caer derrotada en su visita a Dinamarca (1-0), lo que completaba un insuficiente bagaje de tres victorias, tres empates y una derrota. El choque no empezó bien, ya que la Selección se vio sorprendida por un gol del norirlandés Wilson en el minuto 11. El panorama parecía que se complicaba hasta que llegó el festival español en el que el delantero vasco consiguió dos goles en solo cinco minutos que colocaron a España por delante en el marcador. Ya en la asegunda parte, Fernando Hierro subió el 3-1 definitivo al marcador.

Salinas, que fue el gran protagonista de aquella cita, había debutado con la Selección en 1986, ante la URSS, de la mano de Miguel Muñoz. Desde los 80 ya empezó a brillar como goleador del equipo nacional: de hecho, en aqueldebut en Las Palmas anotó su primer tanto. Repitió como goleador en su segundo y tercer partidos ante Bélgica y Polonia. Y acabó esa década con 7 goles (uno de ellos en el Mundial de México ante Irlanda del Norte) de los 22 que anotó hasta 1996 con el equipo nacional. Fue en los 90 cuando ascendió a goleador referencia.Marcó en Mundiales: en el de Italia 90 (a Yugoslavia) y en el de EEUU 1994 (Corea del Sur).

Destacaron además sus tres tantos a Albania en 1993 o los dos a Irlanda y la citada Irlanda del Norte en la fase de clasificación para EEUU. O los otros dos a Macedonia en el camino hacia Inglaterra 1996. Salinas se transformó en el ariete ideal en el planteamiento táctico del seleccionador nacido en Baracaldo: "Clemente busca un goleador, y yo lo soy cuando juego. Sé lo que Clemente quiere. Busca un goleador, y sabe, porque me conoce desde mi etapa de juvenil en el Athletic, que yo tengo cierta capacidad para marcar goles. La idea de que se acuerde de mí me -confesó- satisface mucho".

Aquella victoria ante Irlanda del Norte en el Villamarín permitió que Espala siguiera viva en el grupo de clasificación para el Mundial, aunque al final tuvo que jugarse su presencia mundialista en dos partidos que han pasado a los anales: ganando a Irlanda 1-3 en LandsdowneRoad (con dos goles de Salinas) y un mes de después a Dinamarca en el Sánchez Pizjuán jugando con 10, con un inolvidable gol de cabeza de Hierro y una colección de magníficas paradas de Cañizares.