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Efeméride | Debut mundialista y victoria sobre el Brasil del gran Leônidas

El 27 de mayo de 1934 es una de las fechas doradas en los libros de historia de la Selección española: ese día España debutó en un Mundial. Fue en el de Italia y lo hizo imponiéndose, de forma brillante, por 3-1, al Brasil del gran Leônidas da Silva.

Tras permanecer concentrados en Valencia y después en el Tibidabo barcelonés a la espera de marchar a tierras transalpinas, la Selección partió el 24 de mayo desde la Ciudad Condal hacia Génova. Lo hizo en el buque “Conte Blancamano” donde viajaba también el combinado brasileño, que iba a ser su primer rival en el Campeonato del Mundo. Ya en Italia, la expedición española se alojó en el balneario de Rapallo,  a orillas del mar de Liguria, donde preparó su primer partido en un Mundial. 
 
El día antes del duelo con los brasileños se conoció aquella primera alineación. El seleccionador Amadeo García Salazar apostó por el trío defensivo madridista compuesto por Zamora, Ciriaco y Quincoces. El centro del campo era vasco con Cilaurren, Muguerza y Marculeta. El gran Athletic de los años 30 copaba no solo ese centro del campo (Muguerza y Cilaurren) sino también la delantera con Ramón de la Fuente, Lafuente, en el extremo derecho, José Iraragorri, como interior derecha, y Gorostiza en el extremo izquierdo. Otros dos vascos, el ovetense Lángara (delantero centro) y el bético Lecue (interior izquierda), completaban el ataque.

El partido contra Brasil, equipo en el que brillaban figuras como Leonidas, Waldemar y Luisinho, correspondía a los en octavos de final y tuvo como escenario el antiguo estadio Marassi (Luigi Ferrari) de Génova. Los brasileños, en calidad de cabezas de serie, acudían como favoritos pero los españoles a sus rivales en la primera parte. Se marcharon a los vestuarios ganando por un claro 3-0. Iraragorri, de penalti, marcó en el minuto 18 el primer gol español en un Mundial: el “chato de Galdácano” fue otro de los que pasó a los libros de historia ese día. 

Isidro Lángara anotó los otros dos tantos en los minutos 25 y 28. En esos goles del ariete español hubo otro protagonista: Gorostiza, autor de sendas asistencias. La gran actuación de Lángara le valió ser portada de la revista As y recibir palabras elogiosas de Samitier quien le consideró “el mejor delantero centro del país”.

Este inicio de la carrera mundialista de España también sirvió para agrandar la leyenda de Zamora quien detuvo un penalti a Waldemar. Aquella pena máxima detenida resultó clave porque “nos desvolvió la tranquilidad”  según confesara Lecue. 

España se impuso al intenso calor genovés, a un público que era claramente partidario del bloque sudamericano y a un Brasil que, tras el 3-1 obra de Leônidas, se lanzó con furia al ataque. Eduardo Teus, en el diario El Sol, destacó que la gran virtud de los jugadores de García Salazar estuvo en que “ España en Génova fue (sic), ante todo y sobre todo, un conjunto, y en ello radicó el secreto de su triunfo”.

La Selección pasó brillantemente a cuartos donde acabó el sueño mundialista: se vio las caras con la anfitriona, una Italia muy bien arropada políticamente (por Benito Mussolini) y que “debía” ganar, fuera como fuera. Y eso es lo que ocurrió en las conocidas como “batallas de Florencia”.

Pero eso es otra historia…