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El primer partido tras el triunfo del Mundial de Sudáfrica lo jugaron los de Vicente del Bosque en México. Un gol de Silva en la prolongación dio el Trofeo del Bicentenario a los nuestros en un partido para el recuerdo
Ya con la estrella bordada al pecho, los Campeones del Mundo se citaron para exhibir estilo y fútbol cuando habían pasado justo treinta días del triunfo en Sudáfrica. La Selección rendía visita a México y recibía honores en uno de los templos del mundo: el estadio Azteca. Se celebraba el Trofeo del Bicentenario de la independencia del país americano.
Tras el pasillo con ovación a los campeones, que se presentaron en el césped con la Copa del Mundo, resultó un amistoso al uso con puntos de tensión. Los locales querían ser los primeros en vencer a la mejor selección del planeta. Le pusieron empeño. De hecho, ante un equipo distinto al que alzó la Copa en Johannesburgo, los Vela, Guardado, Rafa Márquez y Torrado buscaron el gol y fue Javier Hernández, por entonces uno de los jóvenes valores de una gran selección, quien hizo el tanto para los mexicanos en la primera mitad. Chicharito cruzó un disparo ante la meta de Casillas y provocó el delirio de la afición. Vicente del Bosque había alineado de inicio a un once con novedades: entraron en el equipo de los campeones jugadores como Cazorla, Monreal o Bruno Soriano.
En la segunda mitad llegó el turno y homenaje a los campeones. Salieron al campo Xabi Alonso, Piqué, Sergio Ramos, Navas, Cesc, Xavi Hernández, Silva... Y fue este, cuando los aficionados mexicanos celebraban el título de su Bicentenario, quien se llevó la fiesta al lado español. En el noventa y tantos, tras varios intentos de Pedro Rodríguez, inventaron los "magos". Xavi vio el pase donde nadie más, Silva le entendió el regalo, y ejecutó sin inmutarse para hacer el gol del empate, que a la postre daba el trofeo a los visitantes.
Desde aquello, han pasado diez años y muchas vidas. Diez años desde que aquellos niños conocieron el estadio Azteca al son del eterno: "Dicen que hay, dicen que hay..."
Al calor de la tarde del 11 de agosto de 2010, se mezclaron los rojos de la grada con el de las camisetas españolas, la música de Calamaro y el verde de la tricolor mexicana.Aquí tienes la ficha oficial del partido con todos los datos
Tras el pasillo con ovación a los campeones, que se presentaron en el césped con la Copa del Mundo, resultó un amistoso al uso con puntos de tensión. Los locales querían ser los primeros en vencer a la mejor selección del planeta. Le pusieron empeño. De hecho, ante un equipo distinto al que alzó la Copa en Johannesburgo, los Vela, Guardado, Rafa Márquez y Torrado buscaron el gol y fue Javier Hernández, por entonces uno de los jóvenes valores de una gran selección, quien hizo el tanto para los mexicanos en la primera mitad. Chicharito cruzó un disparo ante la meta de Casillas y provocó el delirio de la afición. Vicente del Bosque había alineado de inicio a un once con novedades: entraron en el equipo de los campeones jugadores como Cazorla, Monreal o Bruno Soriano.
En la segunda mitad llegó el turno y homenaje a los campeones. Salieron al campo Xabi Alonso, Piqué, Sergio Ramos, Navas, Cesc, Xavi Hernández, Silva... Y fue este, cuando los aficionados mexicanos celebraban el título de su Bicentenario, quien se llevó la fiesta al lado español. En el noventa y tantos, tras varios intentos de Pedro Rodríguez, inventaron los "magos". Xavi vio el pase donde nadie más, Silva le entendió el regalo, y ejecutó sin inmutarse para hacer el gol del empate, que a la postre daba el trofeo a los visitantes.
Desde aquello, han pasado diez años y muchas vidas. Diez años desde que aquellos niños conocieron el estadio Azteca al son del eterno: "Dicen que hay, dicen que hay..."