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EFEMÉRIDE: España-Alemania (24 de abril de 1976): Transición en el palco y en el césped

Los cuartos, los malditos cuartos, volvieron a ser infranqueables para la Selección Española en la Eurocopa de 1976. Aunque ese amargo sabor de boca final no lo fue tanto en el partido de ida, jugado un 24 de abril ante Alemania, hace exactamente 44 años.
Ese día España jugó de tú a tú a uno de los mejores conjuntos germanos de todos los tiempos e inició una especie de transición futbolística que corrió en paralelo a la que tenía lugar en el terreno político. Los chicos de Ladislao Kubala empezaron a dejar atrás el sentimiento de inferioridad y fueron conscientes de que, quizá, llegar a la fase final de un gran torneo no estaba tan lejos. Y precisamente eso acabaría ocurriendo tan solo dos años después, en 1978, cuando la Selección, por fin, pudo acudir a un Mundial, el de Argentina, tras 16 largos años de ausencias.

Fracasados los intentos de acceder a la Eurocopa del 72 y al Mundial del 74, el objetivo de Kubala era hacer un buen papel en el Europeo del 76, cuya fase final debía celebrarse en Yugoslavia. Para llegar ahí primero había que jugar la clasificación en el Grupo IV con Rumanía, Escocia y Dinamarca. España hizo sus deberes, sobre todo contra los escoceses en Glasgow con dos tantos de Quini, que sirvieron para remontar un resultado adverso en un encuentro que acabó siendo inolvidable y memorable. La victoria sobre Dinamarca (2-0, con goles de Pirri y Capón) y el empate en Bucarest (2-2, obra de Villar y Santillana) nos condujeron a cuartos.

El año 1976 traería, por lo tanto, uno de esos duelos que todo jugador aspira a vivir: enfrentarse, a doble partido, a la República Federal Alemana en los cuartos de final de la Eurocopa. La ida se celebró el 24 de abril del 76 con una presencia muy significativa en el palco del Vicente Calderón: acudieron al partido el rey Juan Carlos con su hijo el príncipe Felipe (era la primera vez que el nuevo Jefe de Estado asistía a ver un encuentro de la Selección tras la muerte del general Francisco Franco). A su lado se encontraba el todavía secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, quien un par de meses después sería presidente del Gobierno y daría inicio a la Transición hacia la democracia.

En el césped, España aguantó bien a la entonces campeona del Mundo y el partido acabó en empate a uno (goles de Santillana y Beer). Todas las opciones estaban abiertas para la vuelta sobre todo porque los de Kubala supieron contener a los germanos gracias a la buena labor desplegada en la medular por Vicente Del Bosque y Ángel Villar. Pero no tanta igualdad existió en el encuentro de vuelta disputado en Alemania, donde España cayó por 2-0. El sueño español de llegar a una final y volver a conquistar una Eurocopa, como había tenido lugar en 1964, se había hecho trizas.

Sin embargo, para todos estaba claro que aquella eliminatoria había mostrado que la Selección tenía buenos mimbres y que tanto en el césped como en el palco se estaba forjando una renovada y modernizada España.