FOTO CON HISTORIA | La explicación de la enigmática foto del himno
Muchos han sido los que se han sentido intrigados por la curiosa forma de escuchar el himno en una foto de 1935. Aquí está el por qué
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Mié, 30/11/2016 - 12:53
-¿Se siente ya una leyenda?
- No deberíamos, eh... perdona, ¿la entrevista es en directo?
Usain Bolt acaba de ganar el oro en los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Una periodista española aborda al campeón jamaicano que agradece las felicitaciones, pero parece incómodo con la situación.
De pronto todo se aclara porque el hombre más rápido del mundo se gira hacia el podio y resuelve todo con dos palabras: "El himno".
Ocurrió el pasado 6 de agosto, cuando La bandera tachonada de estrellas, que es el título oficial del himno de Estados Unidos, comenzaba a sonar en honor de Sanya Richards, campeona estadounidense de 400 metros. A cierta distancia de ella un respetuoso y mudo Usain Bolt escuchaba firme los acordes, acompañado de la reportera.
Esta escena real y reciente sirve para explicar la fotografía superior, portada de la revista semanal deportiva As, el lunes 28 de enero de 1935, cuatro días después del encuentro amistoso entre España y Francia disputado en el estadio de Chamartín y que terminó con triunfo para la Selección por dos tantos a cero.
Por aquella época los sistemas de megafonía no estaban tan desarrollados y aún imperaba el uso de la orquesta de música en encuentros internacionales. Una banda que muchas veces atacaba las notas de los himnos nacionales sin previo aviso, mientras los futbolistas realizaban ejercicios de calentamiento. Por protocolo cualquier futbolista debía pararse en ese momento, mantenerse por supuesto de pie y en posición de firmes como gesto de respeto a los himnos nacionales. Esa es la explicación de la enigmática disposición.
Aquella tarde sonaron el de Riego -eran los tiempos de la II República española- y La Marsellesa, antes que el combinado galo ejecutase otro acto protocolario previo a los encuentros, que con el tiempo ha ido cayendo en desuso.
Se trataba de la ceremonia de los hurra -a los equipos, al partido, a los países que se enfrentaban- que diría a voz en grito el capitán del equipo pidiendo la respuesta a coro de sus compañeros.

Luego todo se iría estandarizando hasta llegar al milimétricamente previsto protocolo actual con jugadores, árbitros, cuerpos técnicos y demás protagonistas ocupando su lugar de rigor acorde a un inflexible guión que incluye muchas veces la escucha del himno de la competición.
Atrás quedaron, salvo excepciones, los tiempos de las orquestas, la espontaneidad y la posición marcial de firmes. Algo asumido en una época convulsa como aquélla.
De hecho cuentan que el escritor argentino Jorge Luis Borges tenía tan mal oído para la música, que cuando intuía que sonaba alguna melodía "se ponía rápidamente en pie con gesto serio por si lo que sonaba era el himno nacional", según relata uno de sus biógrafos. De haberle gustado el fútbol, como a Bolt, este hábito le hubiese resultado muy útil.
- No deberíamos, eh... perdona, ¿la entrevista es en directo?
Usain Bolt acaba de ganar el oro en los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Una periodista española aborda al campeón jamaicano que agradece las felicitaciones, pero parece incómodo con la situación.
De pronto todo se aclara porque el hombre más rápido del mundo se gira hacia el podio y resuelve todo con dos palabras: "El himno".
Ocurrió el pasado 6 de agosto, cuando La bandera tachonada de estrellas, que es el título oficial del himno de Estados Unidos, comenzaba a sonar en honor de Sanya Richards, campeona estadounidense de 400 metros. A cierta distancia de ella un respetuoso y mudo Usain Bolt escuchaba firme los acordes, acompañado de la reportera.
Esta escena real y reciente sirve para explicar la fotografía superior, portada de la revista semanal deportiva As, el lunes 28 de enero de 1935, cuatro días después del encuentro amistoso entre España y Francia disputado en el estadio de Chamartín y que terminó con triunfo para la Selección por dos tantos a cero.
Por aquella época los sistemas de megafonía no estaban tan desarrollados y aún imperaba el uso de la orquesta de música en encuentros internacionales. Una banda que muchas veces atacaba las notas de los himnos nacionales sin previo aviso, mientras los futbolistas realizaban ejercicios de calentamiento. Por protocolo cualquier futbolista debía pararse en ese momento, mantenerse por supuesto de pie y en posición de firmes como gesto de respeto a los himnos nacionales. Esa es la explicación de la enigmática disposición.
A mediados de los años treinta del siglo XX la ceremonia de escucha de los himnos no disfrutaba del mismo protocolo que tiene actualmente
Aquella tarde sonaron el de Riego -eran los tiempos de la II República española- y La Marsellesa, antes que el combinado galo ejecutase otro acto protocolario previo a los encuentros, que con el tiempo ha ido cayendo en desuso.
Se trataba de la ceremonia de los hurra -a los equipos, al partido, a los países que se enfrentaban- que diría a voz en grito el capitán del equipo pidiendo la respuesta a coro de sus compañeros.

La selección francesa haciendo la ceremonia de los hurra
Luego todo se iría estandarizando hasta llegar al milimétricamente previsto protocolo actual con jugadores, árbitros, cuerpos técnicos y demás protagonistas ocupando su lugar de rigor acorde a un inflexible guión que incluye muchas veces la escucha del himno de la competición.
Atrás quedaron, salvo excepciones, los tiempos de las orquestas, la espontaneidad y la posición marcial de firmes. Algo asumido en una época convulsa como aquélla.
De hecho cuentan que el escritor argentino Jorge Luis Borges tenía tan mal oído para la música, que cuando intuía que sonaba alguna melodía "se ponía rápidamente en pie con gesto serio por si lo que sonaba era el himno nacional", según relata uno de sus biógrafos. De haberle gustado el fútbol, como a Bolt, este hábito le hubiese resultado muy útil.