El internacional melillense Ramón Martínez Pérez "Ramoní"
Toda una institución futbolística en su localidad natal, Ramón Martínez Pérez "Ramoní" es, hasta el momento, el único internacional de la Ciudad Autónoma. Aprovechamos el Día de Melilla para recordar su paso por la Selección española de fútbol
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Sáb, 17/09/2016 - 09:30
Siempre se ha dicho que no hay nada más gratificante que llevar el nombre de tu tierra natal con orgullo allá por dónde vas. En el mundo del fútbol y si a la Selección española nos referimos, el nombre de Ramón Martínez Pérez "Ramoní" es sinónimo de Melilla.
Nació el 6 de febrero de 1928 en Melilla, en el Barrio Real. Sopletista y lampistero de radiadores de coches de profesión, su vida cambió cuando le ficho el Club Atlético de Tetuán, pasando de allí al Marina Melillense y posteriormente a la UD Melilla, antes de irse a la península y empezar a destacar en el Sevilla FC.
En el club hispalense estuvo durante diez años. Después pasó al Granada CF y terminó su carrera en el Málaga CF. Precisamente en su etapa como sevillista, recibió la llamada de la Selección española. Ramoní jugó dos partidos con la absoluta en 1952 ante Argentina y la República Federal de alemania a las órdenes del por entonces seleccionador Pedro Escartín.
Jugador ofensivo, con clase, técnico y de una rapidez pasmosa, Ramoní recuerda en una entrevista concedida al diario ABC de Sevilla que en sus tiempos "tenían que marcarme. Salía en mi casa y a mi me salía un bicho pegándome patadas. Marqué muy pocas veces pero era bueno para el equipo".
Pero sí que consiguió marcar con España, pero con la llamada "Selección B", un conjunto que hacía las veces de equipo de desarrollo o de promoción para jugadores que buscaban una oportunidad o volver a conseguir una plaza con la absoluta. Este equipo disputó partidos entre 1927 y 1981 e incluso disputó algún torneo internacional.
El volante melillense fue de la partida en el encuentro que disputó la citada selección en Dortmund el 14 junio de 1953, anotando los dos goles de España en la derrota del conjunto nacional ante la República Federal Alemana. Partido en el que además ejerció como capitán sobre el césped del Stadion Rote Erde.
Una figura importante en el deporte rey nacional y el mejor embajador futbolístico de Melilla al que hoy rendimos homenaje en el Día de su Ciudad Autónoma, esa de la que siempre presume y que, estuviera donde estuviese, latía en su corazón.
Nació el 6 de febrero de 1928 en Melilla, en el Barrio Real. Sopletista y lampistero de radiadores de coches de profesión, su vida cambió cuando le ficho el Club Atlético de Tetuán, pasando de allí al Marina Melillense y posteriormente a la UD Melilla, antes de irse a la península y empezar a destacar en el Sevilla FC.
En el club hispalense estuvo durante diez años. Después pasó al Granada CF y terminó su carrera en el Málaga CF. Precisamente en su etapa como sevillista, recibió la llamada de la Selección española. Ramoní jugó dos partidos con la absoluta en 1952 ante Argentina y la República Federal de alemania a las órdenes del por entonces seleccionador Pedro Escartín.
Jugador ofensivo, con clase, técnico y de una rapidez pasmosa, Ramoní recuerda en una entrevista concedida al diario ABC de Sevilla que en sus tiempos "tenían que marcarme. Salía en mi casa y a mi me salía un bicho pegándome patadas. Marqué muy pocas veces pero era bueno para el equipo".
Pero sí que consiguió marcar con España, pero con la llamada "Selección B", un conjunto que hacía las veces de equipo de desarrollo o de promoción para jugadores que buscaban una oportunidad o volver a conseguir una plaza con la absoluta. Este equipo disputó partidos entre 1927 y 1981 e incluso disputó algún torneo internacional.El volante melillense fue de la partida en el encuentro que disputó la citada selección en Dortmund el 14 junio de 1953, anotando los dos goles de España en la derrota del conjunto nacional ante la República Federal Alemana. Partido en el que además ejerció como capitán sobre el césped del Stadion Rote Erde.
Una figura importante en el deporte rey nacional y el mejor embajador futbolístico de Melilla al que hoy rendimos homenaje en el Día de su Ciudad Autónoma, esa de la que siempre presume y que, estuviera donde estuviese, latía en su corazón.