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1932, la segunda final copera entre el FC Barcelona y el Athletic Club

El primer precedente de la final copera entre Barcelona y Athletic Club fue el del año 1920 cuando los azulgrana se impusieron a los bilbaínos por 2 a 0. Doce años después, en 1932, el Athletic se tomó la revancha
Dom, 26/04/2015 - 09:18

Aquel encuentro se disputó en el madrileño estadio de Chamartín y se decidió con un único tanto. Fue la tercera Copa seguida de los vascos, duodécima en su palmarés.

Para llegar a la fase final de la Copa hubo previamente una serie de torneos regionales de los que salieron los equipos que afrontarían la fase final. El FC Barcelona fue campeón de la Copa de Cataluña y el Athletic Club del Campeonato de Vizcaya.

En octavos el Barcelona se deshizo del Valencia mientras que el conjunto vasco dejaba fuera al Unión Club de Irún. En cuartos los catalanes superaban al Donostia y los vascos al Alavés; y en semifinales los azulgrana apeaban al Celta y los vizcaínos al Español.

La final se disputó a partido único en el Estadio de Chamartín de Madrid el día 19 de junio de 1932 y acabó 1-0 a favor de los vascos por lo que se proclamaron campeones por duodécima vez.

Ramón de la Fuente, Lafuente, fue el encargado de recoger el trofeo, entregado por el ministro de Obras Públicas del Gobierno de la II República, Indalecio Prieto. Al ganar por tercera vez consecutiva el título, el Athletic obtuvo asimismo su segundo trofeo en propiedad, tras el conseguido por el triplete de 1914-15-16.

El autor del gol de la victoria fue obra de Bata tras recibir un centro de Lafuente y el equipo campeón fue el formaron por Blasco, Castellanos, Urkizu, Uribe, Muguerza, Roberto, Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri II, Gorostiza.

El diario El Noticiero bilbaíno señaló que “una vez más la furia vasca venció a la táctica y serenidad catalanas”.

Y como recuerda la publicación Iratzar los jugadores vascos continuaron con una curiosa costumbre, la de aplastar el bombín de Mister Pentland, el técnico del Athletic, cuando conseguían un triunfo: “El sofocante calor derritió la fortaleza del Barça y Lafuente fue a recoger el cetro, entregado por el ministro de Obras Públicas del Gobierno de la República, Indalecio Prieto. El gesto más afamado fue el de Chirri II , el cerebro de las medias caídas, que aplastó el quinto bombín en tres años de Míster Pentland. Le arrebató el singular sombrero dándole un puñetazo al mismo en sentido cómico, celebración que comenzó a ser ya habitual en las victorias rojiblancas”.