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7 cosas que quizá no conozcas de Telmo Zarra

Telmo Zarraonaindía Montoya, Zarra, nació tal día como hoy, un 20 de enero de 1921 en Asúa -Vizcaya. Fallecido en Bilbao en 2006, su historia es también la del fútbol español y la de la propia Selección.
Mar, 20/01/2015 - 11:22

1-. Vasco de pura cepa; su origen gitano, en duda

Sus dos apellidos atestiguaban la riqueza de la herencia que recibió. Zarraonaindía delataba claramente la procedencia vasca de su padre; mientras que Montoya, cuyo origen es alavés (como lo era la familia materna de Telmo), es uno de los apellidos más extendidos por todo el mundo. La madre del jugador, Tomasa Montoya, era natural de Gallarta (Vizcaya), y descendía de una familia de Álava "de pura cepa", tal como recuerdan sus descendientes. 

Si bien durante muchos años se ha considerado a Telmo Zarra como un futbolista de etnia gitana, o con ascendencia en dicho pueblo, todo parece apuntar a que se trata de un error debido a ese segundo apellido, tan habitual entre los romaníes. La confusión fue amplificada, curiosamente, por un artículo del New York Times, publicado en octubre de 2009, en el que se incluía a Zarra entre "futbolistas gitanos que habían alcanzado la élite", entre los que se enumeraba a Eric Cantona, Hristo Stoichkov o Gica Hagi. 

 

2-. Una familia marcada por el fútbol y la tragedia de la Guerra Civil

Zarra representó la culminación de una familia volcada con el fútbol: sus dos hermanos mayores, Tomás y Domingo, jugaron al fútbol antes del estallido de la Guerra Civil.

Tomás fue portero del Arenas de Guecho y del Oviedo, y ya en la posguerra jugó en Osasuna.

Domingo fue extremo izquierda del Arenas de Guecho y murió en la Guerra Civil, en el frente del Ebro, combatiendo en las filas del bando nacional en un Tercio Requeté.

 

3-. Dónde aprendió a jugar.

Como les ocurría a los grandes porteros vascos, él aprendió a jugar en las playas de su Euskadi natal: "En mi casa, el fútbol siempre ha sido un veneno. Esperaba a mi hermano cuando salía de jugar partidos y volvíamos a jugar él y yo y luego íbamos a la playa".

 

4-. La venganza contra "la pérfida Albión"

El gol de Zarra a Inglaterra fue un tanto con un sabor muy especial. ¿Por qué? Suponía ganar a Inglaterra, inventores del fútbol, al país que "nos había arrebatado Gibraltar" y hacerlo en todo un Mundial.

Así lo recordaba Zarra en el diario ABC: «Hubo muchos goles importantes en mi carrera, pero por lo que significó, el que eliminó a Inglaterra en el Mundial de Brasil en 1950, fue el más importante. Aquel centro que dejó a mis pies Piru Gaínza, ante la desesperada salida del hoy mi amigo y entonces portero Williams, lo rematé con todo el conocimiento de lo que significaba. Luego, en el vestuario, para todos fue como estar en una nube».

 

5-. El telegrama del Generalísimo.

El gol de Zarra representó una victoria futbolística y también política con un gran contenido nacionalista. El propio Jefe de Estado, Francisco Franco, mandó un telegrama de felicitación por la "hazaña" lograda: "Al terminar la retransmisión con que seguí el emocionante encuentro y brillantísimo triunfo, os envío mi entusiasta felicitación por vuestra técnica y coraje en defensa de nuestros colores. ¡Arriba España!".

 

6-. El Churchill del fútbol mundial.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill era el hombre de moda en Europa y en el Mundo. Quizá por eso, con motivo de la visita a Estocolmo de la Selección española para disputar un amistoso, se anunciaba así, por parte de un periódico sueco, la llegada de Zarra: "¡Admiren la mejor cabeza de Europa después de Churchill!". 

Se reconocía con esta frase la gran capacidad que, como rematador de cabeza, caracterizaba a Zarra.

 

7-. Un himno para Zarra.

EL 29 de abril de 1954, por orden del General Moscardó, Delegado nacional de Deportes, se celebró en el estadio de Chamartín un homenaje nacional a Zarra. Como recuerda Alfredo Relaño, hasta se compuso un himno en su honor por ese motivo:

"Tiene España un futbolista que / es ejemplo de valor / recio temple, bravo estilo / e indudable pundonor. / Su nobleza es peculiar / siendo para la afición / el jugador caballero / de más grande corazón. / Sus triunfos en el Athletic / y el equipo nacional / le han cubierto de laureles / del fútbol universal.

Cantemos con alegría / a esa figura bizarra / gritando ¡Viva Munguía! / ¡Zarra, Zarra, Zarra!

Cuando Zarra sale al campo / le aplauden con ilusión / todos los hinchas de España / porque colma su emoción. / De su cadena gloriosa / son eslabones sin fin / San Mamés, Río de Janeiro, / Colombes y Chamartín. / Desde Amberes no ha tenido / nunca el equipo español / un ariete que se vaya / con más decisión al gol.

Cantemos con alegría / a esa figura bizarra / gritando ¡Viva Munguía! / ¡Zarra, Zarra, Zarra!"

Zarra, quien fuera 20 veces internacional y anotara 20 goles, se retiró del fútbol en 1956 y falleció en Bilbao en 2006.