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Albert Riera, entrenador del Auckland City FC: "Cuando vas al extranjero uno se da cuenta del bagaje táctico que tenemos en España"

El entrenador español será uno de los protagonistas en el Mundial de Clubes de la FIFA 2023 que se disputa en Marruecos.

Mié, 01/02/2023 - 11:08

Hay decisiones que, sin pensarlo, pueden marcar la vida de uno. A Albert Riera un mail le cambió la vida. Siempre estuvo rodeado de un balón, con siete años ingresó en la Academia de la UE Lleida hasta competir en División de Honor Juvenil. Pasó por clubes como el CD Binéfar, CA Monzón, CD Benavente hasta que un día, con 27 años, decidió ir a Nueva Zelanda. No tenía intención de jugar, pero su padre le incitó a enviar un mail al que era Director Deportivo del Auckland City CF, le abrieron las puertas y este miércoles será su entrenador en el Mundial de Clubes de la FIFA 2023 que se disputa en Marruecos.

¿Cómo tomó la decisión de irse a jugar a Nueva Zelanda?

En su día quise ir a Nueva Zelanda pero no a jugar a fútbol, era lo último que quería hacer. He jugado prácticamente toda mi vida en Tercera División en los grupos de Cataluña, Aragón y es un nivel que exige entrenar mucho, fines de semana de fútbol y lo compaginaba con mi trabajo de Técnico de Transporte Sanitario. Los días empezaban muy temprano y terminaban muy tarde durante años y tenía ganas de irme a aprender inglés, viajar un poco. Por casualidad fui a Nueva Zelanda, porque la idea era ir primero a Australia, pero también era buena opción y quien me empujó a jugar fue mi padre, en aquella época estaba como técnico Ramón Tribulietx en el Auckland City FC, me dijo que le mandara un email y lo hice. Y así empezó todo.

¿Qué nivel futbolístico hay en Nueva Zelanda?

Hasta que no lo ves en directo es difícil hacerse la idea, hay jugadores que tienen mucho nivel, pero en Nueva Zelanda hay una cultura más de rugby, los niños lo practican, ven ahí a sus ídolos con los All Blacks y es más complicado a nivel de exposición mediática. Sí que es cierto que últimamente está subiendo el nivel porque los niños juegan más, pero podría compararlo con la Tercera División o la Segunda B en España.

Y nada más finalizar su etapa como futbolista, se puso a entrenar. ¿Por qué?

No entraba en los planes de nadie hasta que empiezas a asomarte en tu retirada y surge como una opción real. Recuerdo que tuve varias conversaciones con Miguel Ángel Corona, ahora en el Valencia CF, me hablaba mucho de la liga de Australia, los déficits, lo bueno que tenía... y me comentaba que el jugador español, con independencia de dónde ha jugado, tiene una especie de 'certificado de calidad'. Cuando te vas al extranjero te das cuenta del bagaje táctico que tenemos en España y del nivel de los entrenadores. Y en ese momento lo quise intentar para contribuir en esta parte del mundo.

"La vida del entrenador no es fácil, necesitas mucha pasión, muchas horas y mucha soledad en la toma de decisiones"

¿Qué caracteriza al fútbol neozelandés?

El juego es muy físico, tienen una influencia inglesa inevitable, y no puedes dejar de entender el fútbol con la cultura neozelandesa, que quieras o no, es una cultura del rugby, muy físico y muy inglés. El balón por el suelo poco, es cierto que cuando vino Ramón Tribulietx empezó a cambiar un poco la mentalidad, sobre todo porque tuvo mucho éxito con el Auckland City FC y se empezó a ver un fútbol más de posesión, fútbol posicional, y ayudó a cambiar la idea del juego británico aunque aún está muy establecido en el ADN del jugador 'kiwi'. Es un juego muy directo y más inglés.

¿Qué es lo que más le atrae de ser entrenador?

Se me dio la oportunidad y creo que me arrepentiría si no lo probara porque el fútbol me apasiona, es una manera de probarme a mí mismo, me gusta en realidad. Voy día a día y soy muy realista, la vida del entrenador no es fácil, necesitas mucha pasión, muchas horas y mucha soledad en la toma de decisiones. Vivo el presente, me gusta y ya veremos.

¿Sobre qué pilares sustenta a sus equipos?

Un fútbol de posesión, de crear ocasiones, de tener el balón y dominar, dictar lo que pasa en cada momento... Es un fútbol que nos ha dado muchos éxitos y es un poco la continuación de lo que se ha venido haciendo los últimos años. Mi ventaja es que conozco a los jugadores, porque he jugado muchos años con la gran mayoría de ellos, creo que es crucial para tener éxito conocer bien a los jugadores, lo que les gusta, lo que no, poco a poco te van diciendo lo que les va bien y lo que no, sólo viéndolos entrenar.

Leí que el 'buen entrenador es el buen observador' y creo que es verdad. Me paso mucho tiempo observándolos y viendo cómo entrenan te van diciendo las soluciones, pero hay cosas que son innegociables, como tener el balón, porque con los jugadores que tengo es la forma más eficaz de ganar y de momento nos va bien.

¿Cuáles son sus referentes en los banquillos?

Nací en Barcelona, soy culé, he crecido con el Barça pero el amor a este tipo de fútbol o entrenador, como podría ser Guardiola y otros muchos, es porque yo he vivido de primera mano lo que es el equipo que no tiene el balón. Me he pasado muchos años siendo el equipo que entrena para defender porque el fin de semana juegas ante un rival que va a tener el balón y siempre admiré mucho a los equipos que podían disponer del balón, era algo que he padecido como jugador y que como espectador he disfrutado.

En mi etapa como jugador en el Juvenil de División de Honor con la UE Lleida, íbamos al campo del FC Barcelona, del Valencia CF, del RCD Mallorca y eran equipos que tenían la posesión del balón y te atacaban constantemente. Yo eso lo he padecido. Entonces mi sueño siempre fue un día jugar en un equipo que tuviera el balón y que el rival tuviera que defender, y tuve la fortuna en el Auckland City FC de vivir eso y creo que es la experiencia más bonita que puedes disfrutar del fútbol, cuando tienes el balón. Y como entrenador es mi gran ambición, casi una obsesión. Lo he sufrido cuando no lo he tenido como jugador y ahora que puedo crear mis estrategias y un poco mandar... creo que es lo mejor y lo que más le gusta al jugador. Esto es lo que me ha inspirado.

¿Es una obligación para Auckland City FC ganar la Liga de Campeones de Oceanía?

Para nosotros ganarlo todo es nuestro objetivo, pero ganar la Champions es el objetivo número uno. Es la fuente de financiación que tiene el equipo; te permite disputar el Mundial de Clubes de la FIFA y esto es un buen ingreso económico para el equipo, ya que en Nueva Zelanda la liga no es profesional y hay muy pocas maneras de crecer económicamente, esa es prácticamente la única. La presión real es ganar la Champions.

"Lo más difícil cuando vas al Mundial de Clubes es hacer creer al jugador que está allí merecidamente, que sí vamos a enfrentarnos a un rival que es superior, pero que no estás fuera de lugar"

¿Disputar el Mundial de Clubes de la FIFA es muy atractivo para un entrenador y puede ser un escaparate?

Es muy atractivo para nosotros, ya lo viví como jugador y ahora lo haré como entrenador. Es un torneo que te da la oportunidad de competir contra equipos que son, a priori, mucho mejores que nosotros, profesionales y con grandes jugadores, pero la estructura de esta competición te permite, a un partido, que todo sea posible. Preparamos ese partido siempre a conciencia y también te da la oportunidad de dar a conocer Nueva Zelanda a través del Auckland City FC disputando el Mundialito. Hace unos años quedamos terceros, ha sido el mejor logro en su historia y siempre será recordado. Diferente sería si fuera una liga, pero al ser a un partido quieras o no tiene ese aliciente el creer que se puede hacer.

¿Es un aliciente más en la preparación, al no tener la presión de ganar?

Lo más difícil para nosotros cuando vamos al Mundial de Clubes es hacer creer al jugador que está allí merecidamente, que sí vamos a enfrentarnos a un rival que es superior, pero que no estamos fuera de lugar. Este es el principal reto, hacer entender al jugador que se va allí a competir y a intentar ganar, no de paseo ni perder el partido de antemano.

¿Cómo influye la marca España en el fútbol a nivel internacional?

Sin duda el Mundial 2010 que ganó España fue un punto de inflexión, nos ha abierto las puertas a mucha gente que nos dedicamos al fútbol y es un claro ejemplo que si hacemos las cosas bien a cualquier nivel ayuda y te abre las puertas en otro lugar.

"Leí que el 'buen entrenador es el buen observador' y creo que es verdad"

¿Animarías a los entrenadores a que vivieran experiencias fuera?

Sin duda, otro de los requisitos para entrenar y de lo que he aprendido es la capacidad de adaptación que se requiere en el día a día y la capacidad de ser flexible. Es algo que necesitas cada día, ir al extranjero es algo que implica, como un aprendizaje forzado y de forma concisa, has de aprender un idioma, conocer una cultura nueva, y eso también es un aliciente, un aprendizaje no fácil que te ayuda de una forma increíble, comprender otras culturas porque al final en cada vestuario tenemos a gente de muchos sitios, con sus hábitos y es parte del entrenador.

En Oceanía estamos acostumbrados a trabajar con gente de las islas del Pacífico, como Nueva Caledonia, Tahití, Fiji, Salomón y cada una de estas naciones es totalmente distinta, tenemos muchos jugadores así porque tienen mucho talento pero has de saber tratarlos. Y esto se puede aplicar a todo el mundo. Si quieres ser un buen entrenador has de adaptarte, ser flexible, escuchar, aprender distintas culturas, incluso aprender distintos idiomas, es crucial y animaría a todo el mundo a ir al extranjero. No es para todo el mundo, pero alguna experiencia temporal siempre ayuda.

Tener la empatía para conectar con tus jugadores es crucial, el jugador valora el esfuerza que pones a la hora de aprender su idioma, lo van a agradecer, nunca vas a hablar perfecto, pero valoran el esfuerzo que pones en comunicarte de la manera que ellos se comunican. Eso es muy importante, te abre la mente, aprender idiomas es mucho más, es una manera de sentir el fútbol, incluso el vocabulario directamente te da a entender cómo viven el fútbol, y eso te ayuda a llegar al jugador. La globalización es en cada faceta de la vida que vivimos y el deporte no es diferente.