Las anécdotas de aquella jornada
Mil días después del partido que proclamó a España campeona del Mundo por primera vez aún hay aspectos, datos y curiosidades de aquella jornada que sorprenden por lo inusual. Valga esta media docena de ejemplos para dar muestra de ello:
*La Historia se viste de azul: Desde los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, cuando la Selección española disputó su primer partido, el sobrenombre de “La Furia Roja” siempre ha ido asociado a nuestro equipo, que desde entonces ha reservado ese color para su uniforme principal. Sin embargo quiere la casualidad que la primera vez que España ha conquistado un gran trofeo internacional no haya sido portando una camiseta encarnada, sino azul.
Sucedió de esta manera en la final de la Eurocopa de 1964, la primera ganada de nuestra Historia, ante la URRS y en el Santiago Bernabéu. La Selección dirigida por José Villalonga cedió el uniforme rojo a los soviéticos y fue de azul como Olivella levantó el trofeo continental.
En nuestra primera final mundialista de hace mil días en Sudáfrica también portamos uniforme azul ante los oranjes e incluso en el primer Campeonato del Mundo obtenido en fútbol (el Mundial sub-20 de Nigeria en 1999) tampoco fue de rojo, sino de blanco, como vestimos en el partido crucial ante Japón. Menos mal que nuestro color característico fue luego protagonista en las finales de las dos últimas Eurocopas conquistadas por la Selección Absoluta.
*El Seleccionador que no celebró el gol: Entre las anécdotas relacionadas con los entrenadores que se han proclamado campeones del Mundo se cuentan entre las más famosas la del italiano Vittorio Pozzo que uniformó de militares a sus jugadores tras llevarse el título en 1938 o la de Carlos Salvador Bilardo que regaló su medalla de campeón a un voluntario sobre el césped del estadio Azteca y luego no paró de lamentarse en el vestuario porque “nos habían metido dos goles de córner” en la victoria de Argentina sobre Alemania en 1986. En este sentido tampoco Vicente del Bosque quiso dejarse llevar por la euforia cuando Andrés Iniesta adelantó a España durante la prórroga del Soccer City. En lo primero que pensó el Seleccionador cuando vio marcar al albaceteño fue en un colega de profesión, el croata Slaven Bilic, quien dos años antes fue a celebrar un tanto con sus jugadores durante los cuartos de final de la Eurocopa de 2008. Croacia se logró poner por delante en la prórroga, pero pese al alborozo demostrado por Bilic, Turquía logró empatar en el último minuto y luego clasificarse en los penaltis.
Del Bosque, siempre cauto, prefirió no celebrar el tanto y pedir cautela a los suyos. A tenor de lo sucedido dio muy buen resultado.
*Presentes (y ausentes) ilustres en el Soccer City: En el primer Mundial ganado por España fueron muchas las personas a las que les hubiese gustado contemplar in situ la victoria de la Selección, pero las circunstancias se lo impidieron. Es el caso de S.M. el Rey de España, Juan Carlos I que tantas veces ha acompañado al equipo en diferentes competiciones, pero al que el reposo después de una inoportuna intervención médica sufrida semanas antes del partido, junto al largo desplazamiento, hizo imposible su presencia. Sí que asistió en cambio S.M. la Reina Doña Sofía y SS.AA. los Príncipes de Asturias quienes nada más llegar a Sudáfrica recalcaron “todo lo que le hubiese gustado acudir a este partido” al Monarca. Sí que en cambio lo presenciaron una nutrida representación de Jefes de Estado sobre todo del Continente Africano de países como Botsuana, Burkina Faso, Burundi, Yibuti, Ghana, Guinea, Kenia, Lesoto, Malawi, Mozambique, Suazilandia, Zambia y Zimbabue.
Y con ellos, nada menos que tres premios Nobel de la Paz (nunca una final ha contado en la grada con tantos galardonados) como el arzobispo sudafricano Desmond Tutu y el ex presidente de aquel país, Frederick De Klerk, junto al gran Nelson Mandela sobre cuya presencia hubo dudas hasta última hora debido a un delicado estado de salud que finalmente le permitió estar en Johannesburgo, aunque no fue él, sino el mandatario actual de Sudáfrica, Jacob Zuma quien hizo entrega del trofeo al capitán español Iker Casillas.
*Las estadísticas están para romperlas: Hace mil días España se proclamó por primera vez en su Historia campeona del Mundo, pero no fue el único hecho inédito que se consumaba aquella jornada. Al fin un equipo europeo conquistaba un Mundial fuera de su continente, circunstancia nunca antes acaecida como el hecho de que una selección levantase el trofeo habiendo perdido su partido de debut en la fase final. Holanda también batió un récord, convirtiéndose en el primer equipo en perder tres finales sin haber sido nunca antes el campeón.
*El canto del cisne: El partido sirvió además para ver sobre el cesped por primera y última vez el Jo´bulani que fue el balón que Adidas creó para la Gran Final. A diferencia del Jabulani (“celebrar” en idioma zulú) con el que se jugó el resto del Mundial y cuya colorida decoración hacía referencia a las 11 etnias y lenguas oficial de Sudáfrica, el Jo´bulani quería ser un homenaje a la ciudad anfitriona de la final, Johannesburgo (conocida como Jo´burg por sus habitantes) y cuya fundación está relacionada con los buscadores de oro, de ahí el color dorado de un esférico que hoy puede contemplarse en el Museo de la Selección española en Las Rozas.
El Jo´bulani era el segundo balón que Adidas diseñaba exclusivamente para una final y después de la misma no se ha vuelto a utilizar más, algo parecido a las famosas vuvuzelas cuyo atronador sonido llenó los estadios sudafricanos durante todo el Mundial y que una vez acabado éste, fueron prohibidas por la UEFA en Europa. El característico sonido de estas trompetas, imitando el barritar de un elefante, no volverá a ser escuchado en un partido de fútbol, al menos en el Viejo continente.
*El minuto de oro fue el anterior: Con todo un país pendiente de ver a su Selección ganar el Mundial no fue extraño que la prórroga del España-Holanda se convirtiese en la retransmisión televisiva más vista de la Historia con más de 15.600.000 personas pendientes de lo que sucediese en el Soccer City desde el más pequeño apartamento hasta las plazas abarrotadas de las localidades españolas que instalaron pantallas gigantes para seguir en directo el choque en pleno verano. Curiosamente fue el instante anterior al gol de Iniesta (22:56 h) el momento en que la audiencia alcanzó su cumbre con 16.815.000 espectadores a punto de vibrar con el tanto definitivo del de Fuentealbilla.
Un cúmulo de casualidades a la que ni siquiera escapó el santoral, pues el día que levantamos la Copa del Mundo, el 11 de julio, se conmemora la festividad de Santa Olga de Kiev. No es extraño por tanto que apenas dos años después fuese precisamente en la capital ucraniana donde lograsemos nuestro siguiente gran entorchado: la Eurocopa de 2012.