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Aniversario de Alfredo Di Stéfano: ¿sabes cuál fue su mejor gol como internacional?

El legendario delantero está considerado por la FIFA como uno de los 4 grandes del siglo XX junto a Pelé, Cruyff y Maradona. Este 4 de julio habría cumplido 89 años y su huella en la Selección aún perdura
Vie, 03/07/2015 - 07:46
El mejor gol de Alfredo di Stéfano con la Selección fue producto de un espléndido taconazo. Corría 1957 y tuvo lugar en un partido amistoso contra Bélgica. Por desgracia no hay constancia gráfica de aquel tanto.

Don Alfredo solo jugó 31 partidos con la Selección pero esa experiencia le marcó y dejó una huella imborrable.
 
Por ejemplo, marcando uno de los mejores tantos que anotó en su trayectoria con el equipo nacional.
 
Él lo recordaba así: “Yo tengo un gol muy bueno con la Selección española cuando jugamos en Bélgica y es un gol de tacón muy bonito. Para mí fue el más importante porque marcar de tacón es un lujo que se hace de muy vez en cuando, por casualidad también”.
 
Efectivamente, fue en un contra los belgas en el estadio Heysel de Bruselas donde el equipo español se impuso por 0-5. Di Stefano recibió un balón de Miguel y anotó un tanto considerado por muchos como el más bello de su carrera.

Así dejó constancia, al menos, el escritor uruguayo Eduardo Galeano: "Fue en 1957. España jugaba contra Bélgica. Miguel madrugó a la defensa belga, se infiltró por la derecha y lanzó un centro. Di Stéfano se arrojó en plancha y desde el aire remató, de taco, al gol. Alfredo Di Stéfano, el astro argentino que se había nacionalizado español, tenía la costumbre de meter goles así. Toda valla abierta era una crimen imperdonable, que exigía de inmediato castigo, y él ejecutaba la pena metiendo estocadas de duende bandido".
 
Nacido en Argentina el 4 de julio de 1926, los primeros pasos de Alfredo di Stéfano como profesional los dio en su país natal, donde germinó su gran pasión. Como él mismo confesaba, "el deporte en general siempre me gustó, atletismo, el básquet... Yo he sido deportista de pequeño, con el colegio Nacional tenía que ir a hacer clases de gimnasia al lado de Obras Sanitarias, en Gimnasia y Esgrima, dos veces por semana hacíamos gimnasia, corría 100 metros, 800, de todo"
 
El 30 de enero de 1957 debutó con la Selección (había llegado a España en 1953 y se nacionalizó en 1956) en un recordado partido ante Holanda, en el que el equipo entonces dirigido por Manuel Meana venció a Holanda en el Bernabéu por un contundente 5-1. 

En su primer partido dejó claro que aquel no era un jugador más. 3 goles en los 90 minutos le valieron para comenzar a escribir con letras de oro su andadura por una Selección en la que entonces compartía vestuario con otros grandes nombres de nuestro fútbol. 
 
Aquella delantera estaba formada, además de por Di Stéfano, por Kubala, Luis Suárez y Gento, una alineación memorable e irrepetible con la que la Saeta Rubia empezó a acribillar las porterías contrarias. 

Como recuerda Alfredo Relaño en el diario As, "mitad artista, mitad guerrero, tenía el trabajo de los modestos, la elegancia de Zidane y la contundencia de los mejores goleadores. Más de una vez se le vio sacar un balón de la raya y llegar al remate, o marcar en un contraataque fulminante. No era tan técnico como Kubala, ni su disparo era el de Puskas, ni su velocidad la de Gento, ni su regate el de Kopa. Pero era el segundo en todas esas cosas y, por agregación, el mejor de todos".

Con España jugó 31 partidos en los que anotó 23 goles, que le convirtieron durante décadas en el máximo artillero de la Selección.
 
En promedio de goles por encuentro, Di Stéfano posee una media por partido de las más altas entre los grandes goleadores del equipo español: 0,74: 



Por caprichos del destino nunca pudo disputar un Mundial con España, pero su importancia en aquella generación quedó patente cuando, lesionado en uno de los últimos partidos de preparación para el Mundial de Chile 1962, acompañó al combinado nacional a la concentración en el país andino. Pese a no poder pisar el césped, su presencia en el banquillo era capaz de intimidar a los rivales.