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La arquitectura del juego español tiene pilares sólidos: los pases

La Selección cuenta con las mejores estadísticas de posesión de balón y número de pases completados, lo que define su característico estilo de juego

"Jugar contra España es como perseguir sombras". Podría ser un verso cantado por un poeta maldito pero en realidad la frase fue pronunciada por el defensa irlandés Keith Andrews, después del encuentro que la Selección disputó (y ganó por cuatro a cero) en el estadio Arena de Gdansk durante la fase de grupos de la última Eurocopa.

El equipo de Vicente del Bosque completó aquella tarde 788 pases, con un 91,6% de acierto, lo que significaba el récord absoluto de un torneo que vería por segunda vez a Iker Casillas levantar el trofeo de campeón con firma española al cielo del Olímpico de Kiev tras la finalísima frente a Italia.

El juego asociativo, el recurso del toque y la posesión de la pelota, que España siempre ha dominado desde antes de la llegada del técnico salmantino, han sido las señas de identidad de un equipo que parece inagotable en esta faceta.

En el último partido contra Georgia por ejemplo, la Selección española de fútbol completó 754 pases correctos y solo 85 errores. Para poner el dato en proporción, los georgianos sólo pudieron llevar a cabo 201 cesiones, errando además en otras 82.  

En este aspecto como en tantos otros la renovación de las piezas es un hecho y si el centenario Xavi Hernández sigue dando clases magistrales tanto en la Selección como en su club, con el que es líder de pases en el campeonato español con 812 en lo que va de temporada, la llegada de futbolistas como el apenas debutante Koke Resurrección redunda en este tipo de jugador como demuestra el hecho de que el madrileño es hoy por hoy también, el máximo asistente de gol en la Liga. 

Internacionales como Xabi Alonso han repetido que "tenemos una manera muy clara de jugar, muy definida y no vamos a renunciar a ella”, algo que se reproduce en las diferentes categorías de la Selección, preservando un estilo que luego desemboca con naturalidad y eficacia en la Absoluta. Ya queda lejos aquella aseveración del argentino Menotti cuando resumía los problemas futbolísticos de España en que "aún no decidieron si eran toro o torero". Los pases precisos y constantes de la generación actual dan fe de lo contrario con resultados espectaculares, a pesar de que a algunos rivales como Keith Andrews les toque perseguir sombras.