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Así viajó España al último mundial americano

La Selección española ha jugado todos los mundiales que se han disputado en América desde 1950, salvo el de México ´70. Estuvo en el último (el de EEUU en 1994) y 20 años después estará presente en el de Brasil 2014

20 años después la Selección española acude a un Mundial que se disputa en tierras americanas. Si en 1994 fue en Norteamérica (en Estados Unidos en concreto), en 2014 lo hará en Sudamérica, en Brasil.

Aquella indumentaria oficial no fue el único recuerdo estético de los internacionales, la mayoría de los jugadores de la Selección se pusieron de acuerdo para lucir una perilla parecida. 

Hace casi 20 años de aquello, Estados Unidos, un país con escasa tradición futbolística, acogía el Campeonato del Mundo en un momento en que se percibían grandes cambios a escala planetaria: el Muro de Berlín había caído (1989), la URSS había colapsado (1991) y los EEUU de Bill Clinton se asomaban como la única superpotencia sobreviviente a mucha distancia de una potencia entonces ya emergente como China.

En el terreno futbolístico también ese Mundial consagró a Brasil como gran potencia, pentacampeona del Mundo al ganar en la final a Italia.

La Selección española dirigida por Javier Clemente acudió con muchas ilusiones a la cita en la que estaba encuadrada en el Grupo C, junto con Corea del Sur, Alemania y Bolivia.

El debut frente a los asiáticos el 17 de junio de 1994 en el Cotton Bowl de Dallas no fue ni fácil ni cómodo, algo que el Seleccionador anunciaba antes del encuentro: "Tendremos que jugar con paciencia, sin caer en las prisas. Es un equipo incómodo, difícil de rebasar si te vuelves impaciente", señala Clemente.

Y efectivamente fue así. España tardó 50 minutos en abril el marcador a través de Goicoetxea y otros cinco en poner un resultado en el marcador aparentemente cómodo (2-0) gracias a Julio Salinas.

Pero en los diez últimos minutos, dos goles coreanos confirmaban las dificultades de España para ganar el primer partido de un Mundial.

El siguiente duelo fue contra Alemania y como adelantara el Seleccionador fue un "choque de trenes". El 21 de junio, con el Soldier Field de Chicago como testigo, Goicoetxea puso por delante a la Selección en el minuto 14 pero Klinsmann restablecía la igualada. El tanto de Goico quedará para siempre en el recuerdo pues lo que parecía un centro al área se envenenó de tal manera que acabó siendo un gol.

Dos empates ponían la clasificación muy cuesta arriba. La cita contra la Bolivia de Javier Azcargorta se convertía en un partido vital. Clemente alineó a Guardiola, Caminero, Guerrero y Felipe como el cuarteto que debía dirigir al equipo. España tiró de su repertorio y dos goles de Caminero y uno de Guardiola sellaron la clasificación para octavos de final.

En octavos la Selección eliminó con facilidad a Suiza (3-0). El equipo de Javier Clemente goleó a un débil conjunto suizo, con tantos de Hierro, Luis Enrique y Beguiristáin (este de penalti).

Ese resultado nos colocaba en cuartos de final donde esperaba Italia. España completó el mejor partido de los cinco que disputó, pese a que se adelantó el cuadro transalpino a través de Dino Baggio.

Sin embargo, el mejor juego español se tradujo en el empate, obra de Caminero. Y entonces se acumularon las desgracias: Julio Salinas tuvo el 2-1 en sus botas, pero falló un mano a mano ante Pagliuca.

Luego, Roberto Baggio no falló y puso por delante a los italianos. Y a continuación Tassoti no era expulsado por el colegiado húngaro Sandor Puhl que solo le mostraba una cartulina amarilla tras propinar un codazo a Luis Enrique.

Todo era desolación en el vestuario al acabar el encuentro. La mayor pena era la de Salinas: "Siempre recordaré este gol, ese fallo, por mis compañeros, por Clemente, por España". Casi llorando el delantero confesaba que estaba "derrumbado, porque soy consciente de que una ocasión como la que he tenido no se presentados veces. Me acordaré siempre de esta jugada".

Pero no era el único desolado. "Hemos sido superiores en todo -afirmaba Nadal- Es cruel salir de esta forma de un Mundial. Hemos vivido la misma experiencia que Nigeria".

Y Zubizarreta se lamentaba así: "No hemos tenido la fortuna de Italia. Hemos demostrado, eso sí, que podemos competir y ganar a cualquiera. Lo hicimos todo para llevarnos el partido, pero si no hay fortuna no hay salida".

La maldición de los cuartos vivía su capítulo más doloroso para España. En ese sentido Alkorta sentenciaba: "Pudimos haber sido campeones del mundo, pero por mala suerte nos tenemos que ir en cuartos de final. Resulta que nos han acusado siempre de ser un equipo defensivo y el día que jugamos al ataque, perdernos".

Otra de las reglas no escritas de España en los mundiales se cumplía en EEUU ´94: "Jugamos como nunca y nos eliminaron como siempre".