Una escuadrilla de siete aviones dibujando la bandera española sobre el cielo de Madrid. Toda una ciudad tiñendo de rojo y gualda las calles, plazas y avenidas de la capital. Un autobús descapotable con veintitrés campeones de Europa a bordo y Pepe Reina animando la fiesta en el escenario al grito de ¡camarero!
Fueron algunos de los fogonazos de una jornada para la dicha y el reconocimiento, la del 2 de julio de 2012, un día después de que España conquistase en Kiev y ante Italia su segunda Eurocopa de naciones.
Desde el mismo momento del pitido final en El Olímpico de Kiev, la alegría se desbordó en todas las ciudades españolas
Desde el mismo momento del pitido final en El Olímpico de Kiev, la alegría se desbordó en todas las ciudades españolas para festejar el título conquistado que suponía algo nunca antes visto: la Triple Corona (Eurocopa-Mundial-Eurocopa) ganada de manera consecutiva por primera vez gracias a unos futbolistas llamados a la leyenda.
La madrileña Plaza de Cibeles se convirtió en el epicentro de las celebraciones con los jugadores compartiendo su alegría con la afición y un discreto Vicente del Bosque recibiendo el reconocimiento unánime a su excelente labor.
La calidad y dedicación de esos mismos jugadores ya habían traído la alegría a las calles españolas en 2008 y 2010. Más pronto que tarde seguro que la Selección volverá a regalarnos momentos tan memorables como estos.