Capitán Mosquera
Cristhian Mosquera cumplió en junio 21 años y ya lleva 12 partidos con la Selección sub-21, una buena muestra de lo que es como futbolista. Poderoso, fuerte, técnico y, ahora, capitán, orgulloso y comprometido por llevar el brazalete en esta nueva era. Entre las muchísimas caras nuevas, la de Mosquera ya es familiar, presente en el Europeo de Eslovaquia del pasado mes de junio e ilusionado por emprender este viaje que debe llevar a España a la edición de 2027, que se disputará en Albania y Serbia. De momento, el combinado nacional suma seis puntos de seis posibles tras vencer a Chipre y a la selección kosovar, objetivo cumplido en lo que a resultados se refiere. Además, se han puesto los cimientos para que esto sea un equipo y Mosquera, la prolongación de David Gordo en el campo y en el vestuario, tiene mucho que ver.
“Para mí, llevar el brazalete de la Selección es un orgullo, también un placer”, resume con sinceridad mientras mira el brazalete. “No es cualquier cosa. Conlleva responsabilidades, eso sí, pero creo que estoy preparado. El año pasado tuve la experiencia de estar con la anterior generación y ahora tenemos una nueva, con nuevas caras, nuevas ilusiones. Estoy preparado para ser uno de los líderes”.
El brazalete conlleva responsabilidades, pero estoy preparado
Lo dice con aplomo, el mismo que emplea en el eje de la zaga. Es un futbolista más maduro y el liderazgo del que habla se percibe en cada uno de sus movimientos. “Hay que guiar al grupo con la idea del míster. Hay mucha gente nueva y la idea es un poco parecida a la del año pasado, así que hay que intentar ayudar al máximo y sumar”.
Es el primero en dar ejemplo, para eso es capitán, y en esta ventana fue titular en Soria ante Chipre y se quedó fuera de la convocatoria en Pristina. “Está claro que, aunque yo lleve el brazalete, soy un jugador más y me tengo que ganar el puesto y estar en cada convocatoria igual que ellos. Pero sí, hay que hacer entender al grupo eso, que somos una piña, que cada uno tenemos que sumar nuestro granito de arena para sumar los objetivos, y esa es mi misión”.
Se divierte con chavales de su edad, chicos de su quinta, pero, en cierto modo, se siente un veterano ante tanto rostro nuevo. “Sí, un poco sí, ¡ja ja! Cuando llegamos los primeros días, que ya había coincidido con bastantes y hay varios de mi edad, el llevar más recorrido en la sub-21 hace que me sienta un poco más veterano, saber dónde estoy, valorar también cada convocatoria”.
Al llevar más tiempo aquí, me siento un poco más veterano
Aprendió de la generación que finalizó su servicio en el Europeo de Eslovaquia y ahora quiere compartir su experiencia con una selección muy viva. “Veo ganas. Es la primera convocatoria y hay muchas cosas nuevas, adaptaciones tanto por parte de los jugadores como por parte del cuerpo técnico. Pero veo ganas, esa hambre de querer y pensar en el objetivo final. Y de ir a muerte en cada partido, sin que importe el rival”, desvela. “Esa hambre, esa ilusión, esa nueva energía de algo que comienza con esta concentración. Y tenemos las ideas muy claras y queremos demostrarlo desde el primer día”.
Él, ahora en el Arsenal, cuenta con cierta ventaja por ya haber estado y por conocer a la perfección a David Gordo, que se ha estrenado en el cargo en esta concentración. “En la generación anterior, David ya formaba parte del cuerpo técnico. Ahora ha dado un paso adelante. Es un grandísimo entrenador, esperamos muchas cosas de él”.
David Gordo es un grandísimo entrenador, esperamos muchas cosas de él
Los primeros diez días de convivencia han ido bien, incluso se podría decir que muy bien. Mosquera ha hecho de capitán, pero ha cumplido con la parte buena, pues no ha tenido que ejercer para alzar la voz. “De momento ha ido bien la cosa, no ha habido ningún problema, y eso habla muy bien del grupo”. Y de él, un capitán con galones y muy respetado.