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Carlos Cura: “El proyecto Formación Itinerante Entrenadores RFEF es un lujo y muy interesante para seguir formándose”

Con la ilusión de iniciar un nuevo proyecto en el CD Estepona, Carlos Cura siempre ha estado con los ojos bien abiertos para aprender y mejorar en busca del sueño de ser entrenador profesional. En las categorías inferiores entrenó a Rodri: "Era un jugador que siempre quería mejorar".

Jue, 09/01/2025 - 10:36

Con la ilusión de iniciar un nuevo proyecto en el CD Estepona, Carlos Cura siempre ha estado con los ojos bien abiertos para aprender y mejorar en busca del sueño de ser entrenador profesional. Desde sus inicios en los banquillos como Entrenador Auxiliar en las categorías inferiores del Atlético de Madrid (2012-2017), con Armando de la Morena, al que acompañó también en el CD Atlético Baleares, hasta una charla con Radomir Antic, además de las mantenidas con otros entrenadores de élite como Míchel (Girona FC), unido a la visualización con el ojo crítico de entrenamientos y partidos de otros referentes para él, Carlos procesa la información como una esponja con el fin de ser más competitivo cada día.

Como Entrenador Titular, Carlos dirigió al filial del CD Canillas, AC Intersoccer Madrid (logró el ascenso a Primera Regional), CD Latina, CD Ursaria (lo ascendió a Tercera RFEF), CDC Moscardó y CF Rayo Majadahonda, donde tras disputar el Play-Off de ascenso con el filial, pasó a dirigir al primer equipo en la pasada temporada en Primera Federación Versus e-Learning. En el curso actual, hasta que ha dado luz verde a dirigir al CD Estepona, participó en el proyecto ‘Formación Itinerante Entrenadores RFEF’ en la visita a la SD Eibar que entrena Joseba Etxeberria.

¿Cómo valoras el proyecto formativo del Comité de Entrenadores de la RFEF?

Creo que es muy interesante, sobre todo para los entrenadores que no tienen equipo, al permitir seguir formándose y qué mejor manera que el poder ver a compañeros profesionales en primera persona. Si a eso le unes el trato que te dan, no sólo es ver los entrenamientos, sino que te compartan todo el trabajo que hacen en el día a día, compartir metodologías, conversar con ellos… es un lujo que se culmina asistiendo al partido, y la verdad es que es muy interesante.

¿Qué destacaría de la estancia con el cuerpo técnico que lidera Joseba Etxeberria?

La verdad es que el trato fue espectacular, desde el primer entrenador hasta la última persona que nos pudo atender fue increíble. Es un club muy familiar, comimos con ellos, compartimos todo tipo de charlas cotidianas más allá del fútbol, que también es importante, además del aprendizaje que supone el poder vivir el día a día de un club tan importante en España como es la SD Eibar y de un cuerpo técnico profesional, como el de Joseba, que la verdad es que está haciendo muy buen trabajo.

Ha tenido experiencias en equipos profesionales y en categorías formativas, ¿qué diferencias ve entre la prioridad de formar jugadores a la exigencia de obtener resultados inmediatos?

Depende del club en el que estés, en formación lo más importante es preparar al futbolista para la siguiente etapa. Obviamente si estás en un equipo como el Atlético de Madrid, como fue en mi caso, también tienes que sacar resultados porque representas a mucha gente y tienes que ganar, conseguir logros, preparar al jugador en un ámbito ganador, pero sobre todo en el tema de formación gana peso el preparar a los jugadores. Estuve cinco temporadas en el Atlético, no tengo ningún título de liga, pero sí he tenido jugadores que ahora son profesionales y ese es el mayor logro que podemos tener.

¿Qué ejemplos destacaría?

A Rodri, que acaba de ser Balón de Oro, a los hermanos Theo y Lucas Hernández, Rodrigo Riquelme, Óscar Clemente, Joaquín Muñoz, Miguel Sanromán, Montero… hay muchos que en estos años han llegado a Primera División. Ha habido buenas generaciones, igual que otros muchos jugadores que también tenían muy buenas condiciones y al final, por ciertos motivos, se han quedado en otras categorías o renuncian a seguir jugando.

¿Cómo era Rodri en aquella época?

Era un jugador que siempre quería mejorar, muy inquieto, se le veía que quería más, en ese sentido era bastante ambicioso y, sobre todo, muy centrado. Tuvimos la suerte de conocer a su familia, porque cuando se rompió el brazo estuvimos en el hospital con él, era una familia con las cosas muy claras, un chico con la cabeza muy amueblada, lo que estáis viendo ahora. Tenía muy clara la prioridad en sus estudios, es un chico muy intelectual, siempre ha sido muy tranquilo y alejado de las redes sociales. En ese sentido no ha cambiado mucho. Y en el campo ya se le veía esa visión de juego, el querer el balón, ser protagonista… eso siempre lo ha tenido, y luego, obviamente, ha crecido en muchas cosas para convertirse en el jugador que es hoy.