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Carta de Ángel María Villar: "Cruyff, uno de los más grandes"

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, tiene palabras de cariño y respeto para Johan Cruyff tras conocerse su fallecimiento
Jue, 24/03/2016 - 16:18

"Johan cambió el fútbol de su tiempo y colocó a Holanda y al Ajax como el escaparate de un juego mucho más alegre y considerablemente más ofensivo. Lo mismo haría, después, en el FC Barcelona como jugador y como entrenador. Fue un inmenso innovador, por derecho propio entre los más grandes de este deporte.

 

El fútbol nos proporciona grandes satisfacciones. Nos da muchas alegrías y hace que los que formamos parte de él sintamos que somos copartícipes de un fenómeno extraordinario. Pero el fútbol también nos causa penas cuando los nuestros no alcanzan los objetivos o cuando se nos van para siempre. Si un día como el de hoy recibimos la noticia de que ha fallecido Johan Cruyff entonces ese día no es uno más, sino uno extraordinariamente doloroso.

    Johan Cruyff ha sido uno de los grandes innovadores del fútbol de los últimos 45 años. Un innovador en todas las facetas, tanto en la individual como en la colectiva, tanto de futbolista como de entrenador. Todos los que amamos el fútbol sabemos que no se exagera un ápice cuando se coloca a Johan entre los cinco mejores de la historia. Sobre estas cosas ya sabemos igualmente  que siempre hay y habrá debates abiertos, pero aunque prescindiéramos de la numeración, nadie, absolutamente nadie cuestionaría a Cruyff como uno de los mejores de siempre. Con Di Stéfano, con Pelé, con Maradona, por encima de muchos otros grandes holandeses, empezando por Faas Wilkes.

Cruyff tenía a nivel individual todo lo que puede desear un futbolista. Delgado como un alambre, el “Flaco” le llamaba siempre su amigo Rexach,  era dueño de una portentosa habilidad, de un regate imposible casi de cortar por cualquier defensa, de una forma de amagar que todos conocíamos, pero frente a la que no había respuesta, de un cambio de ritmo imparable, en fin, de esas virtudes con las que soñamos siempre los que solo hemos sido jugadores de carne y hueso.

Johan fue el origen de aquel cambio en el juego de comienzos de los setenta cuando el Ajax y la entonces selección holandesa asombraba al mundo. Alrededor de Johan aumentaron sus prestaciones y se convirtieron en grandes futbolistas, jugadores como Suurbier, Hulshoff, Krol, Arnold Muhren y Gerry Mühren, Rep, Neeskens y muchos más. Fue el fútbol de Cruyff en el equipo de Amsterdam el que ordenó a su alrededor a toda una soberbia generación de jugadores “oranjes”. El fútbol ganó una enormidad con ello y aunque Johan perdiera con su Holanda la final del Mundial de 1974 ante la RFA y no acudiera al de 1978 como protesta por el golpe militar en Argentina, nada de ello merma su esplendorosa carrera que no tiene nada que ver con un título más o menos, sino con su irresistible forma de jugarlo, de una belleza insuperable. Véanse imágenes del Mundial de 1974 para comprobarlo. Por ejemplo, el gol, volando, que le hizo a Argentina en una noche escandalosamente lluviosa.

Después de dejar de embriagarnos con su fútbol, Johan Cruyff trasladó al banquillo sus enormes conocimientos y, esencialmente, su gusto por el fútbol bonito. El mismo año 74/75 en el que llegó al FC Barcelona le condujo al Campeonato de Liga es un santiamén. Dejaba estupefacto al público. Con los azulgranas añadió a ese título la Copa de 1990 y otros cuatro campeonatos de la regularidad, además de la primera Champíons del “Barca”, la de 1992, en Wembley, con un gol de uno de sus compatriotas, Koeman.

        La tremenda capacidad de influencia y de atracción de Cruyff se vio incluso cuando dejó el fútbol activo. Era la conciencia del barcelonismo, que le adoraba y que le tenía por el primero de los suyos. Fue un amor recíproco. Yo, que le tuve de rival sobre un campo de juego, sé lo que digo al asegurar que estuvo entre los mejores a los que jamás me enfrenté. Como todos saben, una vez tuve un brusco roce con él, que finalicé dirigiéndome directamente hacia al vestuario antes de que me expulsaran. A partir de ahí siempre mantuvimos una grata, cordial y próxima relación, por mi parte, además, la de quien no podía hacer otra que admirar a uno de los más grandes de la historia.

Su muerte nos llena de dolor. El fútbol español, la RFEF y quienes tuvimos la gran suerte de jugar al fútbol en su tiempo, también los otros, deben saber que desde hoy será imposible encontrar a alguien con el talento y el talante de este holandés que enamoró a todos los españoles sin distinción de colores.

 ¡Descansa en paz, gran Johan!"

 

Ángel Mª Villar Llona

Presidente de la RFEF