China tiene una virtud incuestionable: sabe captar muy bien donde está lo que funciona y lo que sirve y cuando lo encuentra no tiene empacho en inspirarse en esos modelos para adaptarlos y, a veces, mejorarlos.
Ese es el camino que quiere seguir con el fútbol. China desea ser una potencia futbolística pues la pasión por este deporte ya existe en el país.
¿Y en quién fijarse para construir un modelo de ese tipo? Pues en la Selección que es campeona del mundo y en toda la estructura futbolística que sostiene todos esos éxitos.
España no es solo un modelo de buen juego y triunfos, sino también de estructura futbolística moderna.
La RFEF firmó en 2011 un acuerdo mediante el cual se encarga de la gestión del área de fútbol de la Ciudad del Deporte de Europe Royale Beijing, centro de alto rendimiento deportivo.
Este proyecto incluía la construcción de 26 campos de fútbol de diferentes tamaños y un estadio central, con capacidad para 20.000 espectadores. También incluye un centro de alto rendimiento y una residencia de deportistas.
Son varias las ciudades del fútbol en China, empezando por la capital, Pekín, y con sedes en Shangai, Quantong y Hainan.
China es, junto con Arabia Saudí, el otro país que ha tomado el español como el referente de su crecimiento futbolístico.