La envergadura de sus jugadores, con casi un metro ochenta de estatura de media, la condición de anfitriones y el apoyo de la afición lituana que se volcará con los suyos en las gradas del estadio Darius y Girénas, aparecen como las más serias amenazas para la Selección española Sub-19 en su segundo partido de la fase final en el Europeo de su categoría que se disputa este martes en el país báltico.
Antes, los internacionales han llevado a cabo su entrenamiento oficial del lunes a las órdenes de Luis de la Fuente en el campus de la Universidad de Tecnología de Kaunas, donde la novedad más destacable ha sido la retirada por precaución del delantero canario Sandro Ramírez, quien sintiendo unas molestias en en su músculo aductor, prefirió no completar la sesión.
Habrá que esperar para ver si este contratiempo le hace estar en plenas condiciones para enfrentarse a Lituania, un duelo para el que es baja es lateral barcelonés Héctor Bellerín, quien vio la tarjeta roja en el partido frente a Portugal y ha sido sancionado por ello con dos partidos de suspensión, por lo que no podría volver a jugar hasta las deseadas semifinales.
Para llegar a ellas este martes, los Sub-19 deberán derrotar a los báticos a partir de las cinco y media de la tarde, cuando sean las seis y media en Kaunas y esperar que Portugal no obtenga la victoria en el partido que le enfrentará dos horas antes a Holanda en la ciudad de Alytus.
Será una jornada para la que España deberá estar a la altura que exigen las circunstancias con una línea defensiva de gran talla con jugadores como los de la foto que ilustra esta noticia con Pablo Íñiguez, Jaime Sánchez, Borja López y Julio César Rodríguez. Los mejores valedores de una Selección todavía imbatida en este Europeo.