La mayoría de aficionados guardan en la retina los momentos que han hecho de la Selección el equipo de todos. Instantes fugaces, pero de recorrido intemporal en la memoria de los seguidores, especialmente entre los más veteranos, quienes atesoran el recuerdo de los goles que cambiaron el curso de la Historia para engrandecer al combinado nacional.
En un recorrido que abarca sesenta años de una pasión compartida, el Museo de la Selección española expone de forma permanente cinco obras de arte firmadas por el pintor vallisoletano Andrés Sánchez que repasan con estilo hiperrealista los tantos más trascendentales marcados por nuestros jugadores en ese periodo de tiempo.
Desde el cuadro que ilustra el sutil toque de Telmo Zarra sobre el meta inglés Williams del 2 de julio de 1950 en Maracaná a la inmortal volea de Andrés Iniesta en el Soccer City de Johannesburgo con la que nos hicimos con el cetro mundial en 2010, pasando por el escorzo de Marcelino en Chamartín, cuyo premio fue levantar la Eurocopa del 64, el remate de oro de Kiko Narváez en el Camp Nou con el que nos bañamos en ese metal desde el podio de los Juegos Olímpicos en Barcelona y la vaselina de Fernando Torres en El Prater para batir al alemán Lehmann y llevarnos a ganar el segundo trofeo continental para España.
Media decena de momentos para enmarcar y que merecían un pincel talentoso que los convirtiese en piezas de museo. Pueden admirarlos en el Museo de la Ciudad del Fútbol para comprobar que a veces y sólo a veces, no es la vida quien imita al arte, sino al revés gracias a los triunfos de la Selección.