Corazón dividido, pasión duplicada
"Lo siento, Mamá". Con un lacónico, pero sentido lamento los hermanos Cabrera Schultz se han disculpado con su progenitora, alemana de nacimiento, tras haberlo dado todo animando a la Selección en su eliminatoria contra los anfitriones en Stuttgart.
Manuel y Víctor han aprovechado el paso de la Eurocopa por tierras germanas para reunirse con su amigo Nicolás Crespo Fischer -de padre español, madre alemana y barceloneses de cuna como ellos- y vestirse con los colores rojigualdas para el duelo fraticida contra Die Mannschaft.
"Siempre ha habido bastante tensión con el fútbol en casa, porque no sólo son mis padres, sino que tenemos muchos amigos alemanes y algo de rifirrafe deportivo con este tipo de partidos es normal que exista", explica Manuel, quien actualmente trabaja en Berlín, mientras que su hermano Víctor estudia en Colonia y su amigo Nicolás lo hace en Múnich.
Los tres han vivido unos intensos cuartos de final con su desplazamiento a Stuttgart, su encuentro con los futbolistas de la Selección (el capitán Morata le ha enviado un mensaje a Manolo, el patriarca de los Cabrera), paso obligado por la zona de hinchas de la Selección y fiesta final con el tanto de Mikel Merino en el último minuto de la prórroga.
Un día para la historia que, con permiso de sus progenitoras, recordarán siempre con cariño mientras intentan convencer ahora a la mitad de sus familias con que sea España su selección favorita durante lo que resta de campeonato.