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CRÓNICA: España remonta en Murcia para afianzar el liderato (3-2)

Los de Lopetegui se sobreponen al gol de Bosnia para dar una alegría a la Nueva Condomina con los tantos de Sergi Roberto, Saúl Ñíguez y Álvaro Morata

Siete coronas sobre fondo rojo forrman la bandera murciana. El mismo color del uniforme de la Selección e idéntico número de coronas continentales si sumamos las de la Absoluta y la Sub-21. Cuatro de ellas corresponden al equipo ahora entrenado por Julen Lopetegui después del conquistado el pasado mes de junio en Jerusalén.

En el camino apenas iniciado en pos del quinto trofeo la Selección hubo de reponerse a la combatividad de un dignísimo rival que fue capaz de adelantarse en el electrónico y llevar la inquietud a los actuales campeones de Europa durante buena parte del encuentro.

Sobre el césped de la Nueva Condomina, el técnico vasco presentó un equipo muy similar al que goleó a los albaneses en Logroño con las novedades de Juan Bernat, Saúl Ñíguez y Pablo Sarabia. De esta forma España carburó de inicio tirando de manual: rápidas transiciones, movilidad y apariciones fulgurantes por las bandas. Desde los costados aparecía el peligro con dos claras ocasiones en el tramo inicial con remates de Iker Muniain y Óliver Torres.

Todo parecía tomar un claro cariz local, pero a los doce minutos llegaba el zarpazo balcánico en forma de gol antológico firmado por el capitán bosnio Grahovan quien acodado en el vértice derecho de su ataque ponía un misil inteligente en forma de balón al palo contrario de Pacheco.

Ante la herida, los Sub-21 reaccionaron como el León del Malecón (otro símbolo murciano) para hacer más furibundo si cabe el asedio sobre la meta de Jajalo, quien tuvo que emplearse con acierto hasta tres veces en una misma jugada. 

Poco después apareció el goleador Álvaro Morata a quien el colegiado le anulaba un tanto por falta previa sobre el defensor en medio de un asedio incontenible que cedería a balón parado poco antes de la media hora.   

Un libre directo desde la media luna era ejecutado por Rubén Pardo quien de nuevo se encontraba con la manopla del guardameta antes de que el reusense Sergi Roberto emergiera en medio del barullo para colocar el esférico mansamente al fondo de la portería bosnia.  

A partir de ahí y hasta el descanso la Selección vivió unos minutos de gracia con un Muniain omnipresente y llevando peligro con sus internadas y centros como el que a punto estuvo de convertir la espulea de Sarabia a poco del descanso. El madrileño rozó la escuadra balcánica poco después al tiempo que los bosnios fiaban su suerte al rigor defensivo y la eficacia de sus contralgolpes. La táctica les servía para firmar tablas al descanso.

En la reanudación proseguía el acoso y derribo que fructificaba a los cuatro minutos de nuevo con la cabeza como ariete para derribar fortalezas. Lopetegui tiraba de estrategia en busca del testarazo de Saúl Ñíguez a la salida de un saque de esquina para poner en franquía a los Sub-21 y llevar el delirio a la grada pimentonera con ola incluida. 

La remontada estuvo pronto en entredicho por culpa de la aparición de Mesanovic cuyo cabezazo se topó con una prodigiosa manopla de Fernando Pacheco en uno de los magistrales contragolpes balcánicos que amenazaban los tres puntos.

Saúl hubo de emplearse a fondo en otro al poco tiempo, pero Bosnia iba a recibir en una dosis letal para sus intereses la fórmula que tan bien había ejecutado durante el resto del partido. Rebasado el ecuador de la segunda parte cuatro sólo cuatro pases fueron necesarios para que Sergi Roberto sirviese en bandeja a Álvaro Morata el tercer tanto de la noche que servía de paso para finiquitar el encuentro.

La amplia ventaja sin embargo no fue óbice para el suspense final después de disfrutar de los detalles de Deulofeu y Jesé Rodríguez quienes entraron durante el segundo periodo. Kvesic concretaba para bosnia otra rápida triangulación de los visitantes cruzando por raso ante Pacheco, maquillando el resultado y llevando algo de inquietud a la grada que no fue tal porque ahí terminaron las ocasiones de los balcánicos.

España de esta forma cuenta por victorias sus partidos de clasificatorios para el Europeo, formando paso a paso una nueva generación de futbolistas que une a varios de los últimos campeones en Israel con jugadores ya importantes en otras categorías, siguiendo de esta forma el precepto latino que también aparece en el escudo de la ciudad que ha visto ganar a los Sub-21: Priscas novissima exaltat et amor o, dicho en castellano: Ensalzar y amar lo antiguo y lo nuevo.