CRÓNICA | La Selección Sub-21 se impone a Italia en Toledo (3-0)
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Eidan Rubio
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Saúl Ramos
Recibir el bautizo en una ciudad capital de un reino primero y de un imperio después, hacerlo contra la selección más laureada del continente en categoría Sub-21 y salir más que airoso del envite es de los acontecimientos que imprimen carácter.
Un esperanzador sello con el que la renovada Selección española -con jugadores nacidos a partir del año 1996- sale de su estreno en un exigente amistoso frente a Italia disputado en el estadio del Salto del Caballo.
Albert Celades hacía debutar a cuatro futbolistas de inicio en la categoría (Sivera, Pol Lirola, Aarón y Unai Núñez), casualmente todo el bloque defensivo, que sien embargo, parecían maás que veteranos a tenor de su desempeño.
Tras un inicio con ocasiones repartidas, mediada la primera parte Mikel Merino sacaba una parte de la inmensa calidad que atesora para, una vez recibido el balón de Carlos Soler, sentar a su defensor con un túnel y batir sutilmente de tiro colocado a Scuffet, abriendo así el marcador.
El tanto daba paso a los mejores minutos de la Selección con Oyarzabal dejando detalles exquisitos por el costado zurdo, Unai Núñez rematando de tacón al poste y un incisivo Borja Mayoral encontrando el premio del gol.
Esto sucedería al borde del descanso con un balón en profundidad de Merino que el de Parla haría bueno aprovechando su desmarque y batiendo al guardameta transalpino en su salida.
La Selección Sub-21 ha sido fiel a su estilo en un partido muy completo de los internacionales
Con una jugosa renta los dos equipos se iban al descanso y en la reanudación los transalpinos salían enrabietados buscando recortar distancias, aunque las actuaciones de Unai Simón, sustituto de Sivera en el descanso, lo impedirían.
Así, a Italia sólo le quedaban conatos de orgullo en forma de algunas faltas frente a una Selección que no perdía el tono, pese a los muchos cambios -hasta nueve- introducidos durante el partido.
En el último tramo un cabezazo de Jorge Meré sellaba el bautismo de fuego con goleada para una generación, cosecha del 96, que pide paso desde el primer día.
