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CRÓNICA: A un paso de la perfección (1-1)

La Selección española Sub-21 empata con Austria en Puertollano y llega en forma a la eliminatoria que en octubre decidirá su clasificación para el Europeo

También la Selección, como la ciudad donde ha concluido su periplo en el grupo de clasificación para el Europeo se hace fuerte en la dualidad, en la aparente contradicción en formas y estilos que termina por convertir en una mezcla armónica, equilibrada en su desigualdad y atractiva en su puesta en escena.

Puertollano, para algunos el pueblo de las dos mentiras, porque ni tiene puerto, ni es llano. Es en realidad una ciudad (Alfonso XIII le concedió ese título en 1925) de algo más de 50.000 almas situada a los pies de Sierra Morena entre los cerros de San Sebastián y Santa Ana, pero aún en plena Meseta por lo que salva esas contradicciones orográficas con un nombre que no puede ser más acertado.

De la misma forma, la Selección Sub-21, del tiki-taka, los pequeños, la posesión o el juego ofensivo no lo es tal a tenor de los números firmados en los ocho encuentros clasificatorios en que los Muniain, Deulofeu, Óliver Torres o Jesé han sabido crear sinergias con los Jordi Amat, Sergi Gómez, Marc Muniesa o Saúl Ñíguez, siempre contando con las paradas de Pacheco, Kepa, Sotres y Rubén Blanco o los goles de Morata, mientras no paran de llegar jóvenes futbolistas que se unen armónicamente a un mecanismo bien engrasado al que un cambio de Seleccionador no altera las constantes vitales.   

Tan importante son los 24 goles marcados en esta fase, como sólo los seis recibidos. Ni pequeños talentosos, ni abnegados gladiadores, ni veteranos campeones, ni esperanzadores noveles sino todo a la vez en un cóctel perfecto que aspira a lo máximo.

El capitán ante Austria, Pablo Sarabia, burlaba con un sutil amago a Stankovic para inaugurar el electrónico

Con esas señas de identidad y la clasificación asegurada para la eliminatoria que durante la primera quincena de octubre dirimirá si España puede defender en una nueva fase final los laureles obtenidos en Dinamarca e Israel, los Sub-21 saltaban al Ciudad de Puertollano con las mismas ganas, intensidad y actitud que les caracteriza ante una Austria a la que un triunfo le otorgaba billete para los play-off.

El intenso calor no arredró a ninguno de los dos equipos y la Selección con muchos cambios y tres debutantes en el once salió decidida a dominar de inicio. A fe que lo hizo y con ocasiones para Ayoze y Sarabia con un Denis estelar en la primera parte. Dos intervenciones de Kepa servían para mantener la igualada ante el empuje austríaco tras la parada técnica a causa del calor y el marcador marchaba sin goles al descanso.

Pero llegó la reanudación y bastaron cuatro minutos para que una indecisión en la defensa austríaca la aprovechase el hoy capitán Sarabia para burlar con un sutil amago a Stankovic e inaugurar el electrónico a puerta vacía.

Con ventaja se desplegó aún más el talento de los de Celades, quienes tiraron tanto de virtuosismo como para firmar una antológica combinación que a punto estuvo de culminar Ayoze, como de oficio para saber mantener intentar mantener el resultado y sellar el pleno. Sólo el coraje austríaco y la mala suerte lo impidieron con el tanto de Gregoritsch cuando ya pasaban cinco minutos del tiempo reglamentado. 

Así, con siete victorias, un empate y las mejores sensaciones llegan los Sub-21 a la crucial eliminatoria de octubre. Más dualidades para un conjunto que en el mal llamado lugar de las dos mentiras ha vuelto a aunar un par de certezas en forma de juego brillante y resultado. Ésa es la gran verdad de este equipo.