Ante un planteamiento tan defensivamente rígido y ordenado como una cruz serbia (símbolo nacional por esta parte de los balcanes) la Selección española Sub-21 ha arrancado un empate sin goles que deberá hacer bueno el próximo martes en Cádiz para proseguir su sueño camino del Campeonato de Europa y los Juegos Olímpicos.
Con la vuelta de Alberto Moreno, Isco y Morata al equipo tras estar ausentes de la última convocatoria y la presencia de Kepa en portería, España dominó de inicio guardándose de las acometidas balcánicas en las jugadas a balón parado que el guardameta de Ondárroa se encargaba de desbaratar junto a la defensa dispuesta por Celades.
El andaluz Isco comenzaba a dejar su impronta sobre el césped balcánico con Sergi Gómez y Saúl Ñíguez ejerciendo de escuderos, Gerard Deulofeu ganando línea de fondo por la derecha y Álvaro Morata avisando con tiros lejanos durante el primer cuarto de partido.
Los Sub-21 dominaban la pelota ante el rigor defensivo de los balcánicos
El paso de los minutos dejaba la posesión de la pelota para España en régimen casi de monopolio, mientras que Serbia fiaba su suerte al contraataque, disparando entre palos por primera vez en el último minuto de la primera parte.
En la reanudación la tónica continuó siendo la misma. Celades hizo cambios en los extremos, mientras los locales se estiraban algo más en busca de un mejor resultado para el duelo de vuelta.
Finalmente el electrónico no se movería y los Sub-21 serbios y españoles se encomendarán este martes al Bože Pravde (Dios de justicia) que evoca el himno de este país balcánico en busca de la tan ansiada clasificación. El duelo en la Tacita de plata, decidirá.