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Cruzar el Atlántico, 64 años después

Pese a que la ilusión con la que contaban era seguro muy parecida, el avión que dejaba a la Selección española en Washington para comenzar la preparación del Mundial 2014 poco o nada tiene que ver con el que trasladó a los inernacionales a Brasil en 1950

Esta no será la primera vez que España intente levantar la Copa del Mundo en Brasil. Hace exactamente 64 años, el combinado nacional partía rumbo a Río de Janeiro para tratar de hacerse con un título que terminaría consiguiendo en 2010. 

Fue el 17 de junio de 1950 cuando, al igual que el equipo de Del Bosque, la Selección se subía a un avión que le llevaría al otro lado del Atlántico con el único objetivo de hacerse con el trofeo más codiciado del mundo del fútbol.
 

Al igual que el actual, aquel equipo estaba formado por nombres ilustres como Zarra o Ramallets 

 
Al igual que el actual, aquel equipo estaba formado por nombres ilustres como Zarra, Ramallets o Molowny y como esta vez, el punto de partida estaba localizado en el aeropuerto de Barajas. Sin embargo, los viajes llevados a cabo por unos y otros distan mucho de ser iguales. En 1950, la Selección se subía a un vuelo que necesitó de dos turnos para trasladar a todos los jugadores, directivos y cuerpo técnico hasta Sudamérica, donde los aviones tampoco podían llegar en un único trayecto.
 
Existían las paradas obligatorias para repostar, mientras que tampoco era excepcional tener que tomar tierra para reparar alguna avería. Cabo Verde, Natal o Lisboa fueron sólo algunas de las incómodas escalas que tuvieron que hacer los internacionales antes de aterrizar, por fin, en Río.
 
En 2014, la historia ha cambiado y las hélices que lucían las aeronaves se han cambiado por modernos reactores. El Airbus A 330 Juan Carlos I cuenta con 278 plazas, además de ofrecer comodidades como una red wifi disponible durante el vuelo o la personalización con el número y el nombre de los jugadores en cada asiento, muy diferente al avión de que trasladó al equipo en 1950.
 
Iberia, patrocinador oficial de la Selección, ha puesto a su disposición una de las joyas de la corona. El Juan Carlos I es el encargado de trasladar al equipo y con él, todas las esperanzas de la afición. Una afición que también acompañará a los jugadores, ya que el fuselaje del aparato se ha personalizado con imágenes de seguidores españoles, los cuales les recordarán a los nuestros que siempre contarán con su apoyo incondicional.