La familia de Cerrato: cuando acompañar también es una forma de jugar
Donde juega Alba, allí están ellos. Emiliano Izquierdo, María Dolores Prados y Javier Cerrato. Ellos son el hermano y los abuelos de una cordobesa "de los pies a la cabesa", como le gusta decir a la delantera más "guerrera" de la Selección.
Los tres se han convertido en unos espectadores tan especiales como habituales en las gradas de los distintos estadios y países a los que, Europeos y Mundiales, los han llevado. Juntos se han recorrido medio mundo con un único objetivo: ver en directo y en primera persona cumplirse el sueño de su nieta y hermana. En esta ocasión hace muchos días que salieron de Córdoba para, en coche, completar los más de tres mil kilómetros que separan la localidad polaca de Katowice de su Andalucía natal. Una locura que se le ocurrió a Javier y que los ha traído hasta aquí para abrazar a Alba: "Vamos donde va mi hermana, a todos los sitios y todos los campeonatos. Vi que era el último de las categorías inferiores y dije, vamos a meternos una aventura importante." Y en esas que metió a sus abuelos, unos más a favor que otros: "Me dijo mi nieto, ¿vamos en coche? Yo voy... ". Cosa distinta la abuela, María Dolores, a la que los kilómetros se le hacían muchos..."¡Que estábamos locos, yo no... en avión si...!
"Pues que si que si que van a venir en coche, y míralos aquí están", decía emocionada Alba. La internacional juega con una energía extra cada partido, la que recibe desde la grada, cuando levanta la vista y ve ahí a sus abuelos y a su hermano, sin dejar de animar y alentar, no sólo a su nieta, también a todo el equipo. Siempre con las camisetas, banderas y los colores de España, viendo con orgullo como Alba disfruta de su sueño y derrocha talento marcando goles con el escudo de la Selección en el pecho. Casi entre lágrimas reconocían ambos lo importantes que son sus abuelos para ellos: "Para mi es un orgullo muy grande, son como mis padres, los quiero mucho y me gusta compartir estos momentos con ellos", afirmaba Javier. "Significa mucho, desde pequeños con ellos y nunca nos han dejado atrás, estoy muy contenta" reflexionaba Alba.
No es la primera ni será la última que hagan sus maletas para ver a Alba. Suecia 2024, República Dominicana 2024, Bosnia y Herzegovina y ahora también Polonia. La lista es cada vez más larga y en esta aventura lo mejor que se llevan, además de los títulos, es el poderla compartir juntos, el acompañar juntos. Muchas anécdotas que seguro cuentan en la mesa cuando se reúnen con el resto de la familia y que serán siempre eternas e inolvidables para ellos.
Pero sin duda este viaje que hoy les ha traído a Polonia empezó mucho antes, con una pequeña pizpireta rebelde que peleó por su intención de jugar al fútbol, metiéndose en medio de los partidos de su hermano incluso queriendo jugar con ellos, 5 años mayores. Al final los primeros kilómetros fueron para ir a cada entrenamiento, a cada partido, con esas primeras convocatorias y así juntos en cada nuevo reto a los que la internacional española se ha ido enfrentando, tejiendo un auténtico mapa de recuerdos familiares. Fieles en las gradas disfrutan cada partido con intensidad y nervios y dándole siempre los mejores consejos antes de empezar: "Siempre le digo, a por todas, tú pase lo que pase a por todas" le recuerda su abuelo Emiliano. "Que luche como lo hace, que disfrute y que tenga siempre fé e ilusión que nunca puede perder la ilusión" se encarga de recordarle su hermano. Y ella lo cumple siempre a rajatabla.
La distancia no importa. Lo que importa es estar. El amor. El cariño. La confianza. La esperanza. La familia, y de esas, Alba ya tiene dos en Polonia, su equipo por un lado y sus abuelos y su hermano por otro. Su abuela ya ha dejado el sitio preparado en casa para el trofeo de campeona e incluso tiene una promesa muy especial si se cumple su deseo: "Como buena andaluza que soy, la Vírgen del Rocío. Dije si la gana, que yo pienso que la van a ganar, ir con ella al Rocío a ofrecerle su copa". Eso y recuperar una bandera con un encargo muy particular que le dejó a su nieta: que se la firmara TODO el equipo.
La reserva en el alojamiento la tienen clara, hasta el 28 no se quieren volver, y Alba lo tiene claro: "Ellos tienen hasta el último día, han confiado desde el primer momento". Un viaje de vuelta en el que, esperemos, tengan que dejar hueco para llevarse una maleta de preciosos recuerdos y el trofeo de campeona del Mundo de su adorada hermana y nieta.