Cuando la importancia no está en el gol
Prolongación del entrenador en el campo, fijo en las alineaciones de España en los últimos seis años, campeón del Mundo y campeón de Europa con la Selección Española de Fútbol, Sergio Busquets anotó en el Ciutat de Valencia su primer tanto con el equipo nacional. Y lo hizo en su partido número setenta. La figura del catalán, y lo que representa sobre el césped en el estilo de juego de los españoles nos da ejemplo de que no siempre el gol es lo importante. Y hay más casos en la historia de la Selección.
De sobra hay ejemplos de ilustres centrales, grandes defensores que han tenido siempre vocación de ataque pero que se hicieron merecedores de un hueco en la Selección no por sus tantos, sino por el trabajo que hicieron para el grupo. El más cercano es el de Carles Puyol, que se retiró tras cumplir cien partidos con la Selección Española de Fútbol, y tan sólo cuenta en su haber anotador tres goles: especialmente recordado será el que hizo en Ciudad del Cabo, ante Alemania, en las semifinales de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.
Otro grande de la historia de la Selección cumplió su trayectoria con España escribiendo páginas de peso y sin embargo nunca marcó gol. José Antonio Camacho, posteriormente seleccionador nacional, jugó 81 partidos con España y nunca hizo gol. O Rafael Gordillo, un lateral con alma de extremo que jugó 75 partidos y marcó tres tantos. Y otro de los campeones del Mundo, Álvaro Arbeloa, que en sus 56 partidos con España nunca anotó.
Más jugadores con más de cincuenta partidos con la Selección Española de Fútbol se apuntaron a su historia con tres o menos tantos en su cuenta: Víctor Muñoz, Miguel Ángel Nadal, Sergi Barjuan, Abelardo Fernández, Rafa Alkorta, Michel Salgado o David Albelda son ejemplo de que en un equipo de fútbol, en según qué casos, lo importante trasciende el gol.