El corazón de la afición ya está en manos de nuestros jugadores. Lo simbolizó Cruzcampo, con una enorme pancarta que recoge bordados, uno a uno, los más de 13.000 corazones que los seguidores de la Selección han hecho llegar a la cervecera. Pero en una tarde plomiza, el amor por nuestro equipo atravesó el Atlántico y se hizo presente, a flor de piel, en los algo más de mil de aficionados locales que acudieron al primer entrenamiento a puertas abiertas de nuestros internacionales.
Locura en las gradas ante la presencia de los campeones. Hubo gritos de ánimo para todos y la afición no dejó de alentar a los jugadores durante la sesión de trabajo del día. Pancartas, banderas, niños con las caras pintadas con los colores de España… Amor, puro amor incondicional, sin que importaran colores ni orígen. Simple amor por un equipo que causa sensación allá donde va por su cercanía y calidez, aunque la tarde fuera fría en la Ciudad Deportiva del Atlético Paranaense.
Ilusionado con la inminente llegada del Mundial, con una población de casi dos millones de habitantes, el fútbol es pura pasión en esta región del sur de Brasil y la Selección fue testigo de ello. A corazón abierto, acogió a la afición local que se olvidó por unas horas de la tradicional rivalidad Atle – Tiba, la que enfrenta al equipo en cuyas instalaciones está residiendo el combinado nacional y al FC Coritiba. 90 años de rivalidad que el amor y la pasión por el fútbol dejaron de lado ante la presencia de los 23 jugadores que darán todo por alcanzar un sueño: la segunda estrella mundialista.
Los días se van tachando en el calendario. El debut está cada vez más cerca. Holanda aparece ya en el horizonte… y la Selección está preparada para arrancar en el Mundial y enamorar de nuevo a los millones de aficionados que ya conquistó en Sudáfrica.