Dani Carvajal, diez años de pasión por España
En los vestuarios del estadio Rajko Mitic, perfectamente organizado todo antes de la batalla ante Serbia, el brazalete de capitán de la Selección estaba puesto, esta vez, junto a la camiseta con el dorsal número 2, la de Dani Carvajal. Después de 10 años exactos con España (el bautismo llegó en París, con derrota ante Francia por 1-0 en un amistoso), estrenaba galones desde el principio, un orgullo infinito y el premio a una trayectoria estupenda. “El tiempo pasa rápido, pero puedo estar orgulloso de que en estos 10 años todos los seleccionadores han contado conmigo. Le doy mucho valor y agradezco a la Federación el apoyo que me ha dado desde el primer día”.
Se acuerda bien de ese primer día y también de todos los obstáculos que ha tenido que superar y que le han hecho ser el jugador que es, una referencia en su demarcación y reconocido ya su trabajo en el planeta fútbol, pues, sin ir más lejos, está nominado al Balón de Oro. “Vas madurando como persona. Apenas tenía 21 o 22 años. Al final, cambias, mejoras, intentas ahora ser el ejemplo y el espejo de los jóvenes. Dentro del campo vas mejorando también con la experiencia, pero con las mismas ganas e ilusión que siempre”.
Nada ha sido gratis en este viaje y Carvajal ha tenido que esforzarse hasta la extenuación, durísima la competencia. “Nunca he llegado a tener un puesto asegurado, siempre he tenido grandes compañeros y grandes rivales en mi posición. Me ha costado conseguir esa titularidad y ahora parece que estoy teniendo más continuidad en mi club y hace que en España también la pueda tener”.
Campeón de todo con el Real Madrid, ahora disfruta del auge de la Selección, de ahí que tenga mucho más valor el hecho de estrenar capitanía el pasado jueves ante Serbia. “Fue un orgullo tremendo. Sobre todo por poder salir de inicio con el brazalete de capitán, significa mucho para mí. Ser la figura del capitán en el terreno de juego hace referencia a una trayectoria larga, a mucho esfuerzo y sacrificio. Fue un día muy especial”. Por supuesto, cumplió con sus rituales, pequeños hábitos que le ayudan a concentrarse antes de cada partido. “Si juego de inicio, la cuelgo (la camiseta) encima de la taquilla. Y el golpe en la puerta también es uno de ellos. Son cosas que te han ido bien y las intentas hacer para no distraerte en otras”.
Físicamente está fuerte y sano y goza también de un momento dulce en lo personal con una familia muy unida que le impulsa a seguir creciendo, entregado a su mujer y a sus hijos. “Tener una estabilidad fuera del terreno de juego hace que dentro también te repercuta. Llegar a casa, tener tu hogar, sentir el apoyo todos los días… Para nuestra profesión es algo muy importante”.
Hay pocos futbolistas en el mundo con su palmarés a nivel de clubes, una trayectoria que también reluce con el combinado nacional en estos tiempos al alza y de esplendor. “No está mal, no está mal… En estos últimos años hemos cosechado muchos éxitos. Recientemente está la Eurocopa, me hacía muchísima ilusión ganar un torneo grande con España y ahora tenemos el reto de revalidar título en la Nations, así que iremos a por ello”.