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DÍA DEL LIBRO | 5 grandes escritores en español que fueron futbolistas en su juventud

Desde un premio Nobel de Literatura en el siglo pasado a uno de los novelistas más leídos en la actualidad, todos ellos con la pelota como gran afición
Jue, 23/04/2020 - 19:14

"Tras muchos años en los que el mundo me ha brindado innumerables espectáculos, lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol". La cita pertenece al autor francés nacido en Argelia, Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957, y quien, al igual que el ruso Vladimir Nabokov o el británico Arthur Conan Doyle fue un notable guardameta durante sus años mozos.

Camus, con antepasados españoles por vía materna, se desenvolvió con talento y de forma semiprofesional bajo las metas del Montpensier o el Racing Univesitario de Argel antes de que la tuberculosis precipitase su retirada de los terrenos de juego del autor de obras cumbre en la literatura del siglo XX como La peste o El extranjero.

Ciñéndonos exclusivamente a las letras castellanas, no es difícil encontrar entre grandes nombres de nuestra Literatura a esforzados futbolistas en sus días de juventud. Aquí van sólo cinco ejemplos en este 23 de abril, Día Internacional del Libro.

 

1) Camilo José Cela (1916-2002)

El último premio Nobel nacido en España y autor de obras como La familia de Pascual Duarte o La Colmena realizó sus pinitos, como apunta el experto Jesús Castañón, en el colegio Jesuitas de Bellas Vistas, en Vigo primero y poco más tarde en el colegio de los Escolapios de Madrid. Además, fue un asiduo practicante en su juventud de los deportes hípicos, el piragüismo o el judo, en el que llegó a lograr el cinturón negro.  

Sobre el deporte rey, publicó en 1963 el volumen de relatos Once cuentos de fútboldefendiendo durante su presentación del libro que "el intelectual debe interesarse por todo lo que está vivo, y el fútbol lo está" y "el fútbol embrutece sólo al que ya viene bruto de su casa". Palabra de Don Camilo.

 

2) Miguel Delibes (1920-2010)

El Ganador del Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras o el Premio Nacional de las Letras Españolas entre otros muchos galardones, fue un entusiasta aficionado al fútbol desde su más tierna infancia.

Con apenas ocho años convenció a su padre para que le hiciera socio del recién creado Real Valladolid Deportivo, costeando él mismo la cuota anual de seis reales gracias a la periódica paga familiar.

Con motivo del Mundial de España 82´ dejó escritas gran parte de sus opiniones sobre este deporte en su libro El otro fútbol, además de confesar que "ni la natación, ni la bicicleta, ni la caza tiraron de mí con la fuerza con que lo hizo el fútbol a los ocho o nueve años".

Aparte de hincha, el autor de El camino, Las ratas o El hereje ejerció de espigado delantero -el tercero de pie comenzando por la derecha- cuya última actuación data del 9 de septiembre de 1944 cuando disputó un encuentro entre periodistas y artistas del circo de los Tonetti en Valladolid. A aquel encuentro, que el propio escritor glosaría tiempo después, asistió su novia y futura mujer Ángeles, cuya prematura muerte Delibes novela en su obra más sentimental: Señora de rojo sobre fondo gris.  

 

3) Eduardo Chillida (1924-2002)

Más conocido como escultor y grabador, el vasco Eduardo Chillida, nos legó varios libros sobresalientes de reflexiones acerca de su arte, sus convicciones morales y su propia biografía.

Lo cierto es que el fútbol influyó de manera decisiva durante la juventud del creador guipuzcoano ya que su padre, el militar Pedro Chillida, fue presidente de la Real Sociedad entre 1942 y 1945.

Durante esos años, Eduardo Chillida llegó a ser el guardameta titular del equipo txuri-urdin y uno de los artífices de su regreso a Primera División en 1943. Desgraciadamente, una lesión de rodilla durante aquel verano le impidió debutar en la máxima categoría de nuestro fútbol después de ayudar a su equipo a alcanzarla.

 

4) Javier Marías (1951)

Aficionado del Real Madrid y el Numancia de Soria, al que llegó a primar económicamente por mantenerse en Primera durante su estreno en la máxima categoría, escritor y candidato en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura, Marías ha relatado en decenas de artículos periodísticos, varios relatos y en su libro Salvajes y sentimentales su estrecha relación con el fútbol.

El autor de Corazón tan blanco fue además un veloz extremo zurdo con su equipo del colegio Estudio de Madrid, relatando en varias entrevistas que Paco Gento ha sido siempre uno de sus jugadores preferidos y que la práctica del deporte "no se me daba mal del todo, pero no era mi mayor fuerte. Corría bien por la banda y desbordaba y tenía buen chut, por lo que marcaba de vez en cuando con la izquierda, porque yo he sido muy zurdo". Aunque, al mismo tiempo lamenta que "me temo que he sido jugador de una sola pierna". 

 

5) Osvaldo Soriano (1943-1997)

Al otro lado del Atlántico, son innumerables los autores que se han ocupado del deporte rey en sus diferentes facetas. Escitores de la talla del colombiano Gabriel García Márquez, los argentinos Eduardo Sacheri y Roberto Fontanarrosa, los uruguayos Eduardo Galeano y Mario Benedetti, el peruano Santiago Roncagliolo, el mexicano Juan Villoro o el nicaragüense Sergio Ramírez, quien además fue vicepresidente del país centroamericano, han escrito varias de las mejores líneas sobre nuestro deporte.

Sin embargo, quizá el ejemplo más comprometido entre literatura y fútbol radica en el marplatense Osvaldo Soriano, quien de joven intentó triunfar en el fútbol cuando residió en varias pequeñas localidades del interior argentino.

El autor de Triste solitario y final o Cuarteles de invierno se desempeñói como jugador del club Cipolletti y después en Confluencia, llegando a participar en una gira por Chile, antes de triunfar como periodista y novelista en Buenos Aires dejándonos reflexiones como que "el fútbol tiene la significación de una guerra sin muertos, pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía. Y amalgama a la familia, cosa que no consigue la política".