Diego Sancho, el broche a un año de ensueño
Con apenas algunos partidos como bagaje en Primera división, siendo aún muy joven en su Zaragoza natal, Diego Sancho afrontaba esta temporada con el Servigroup Peñíscola como la de su primera experiencia importante en la máxima categoría. Wanapix Zaragoza, Entrerríos Zaragoza y Bisontes Castellón le habían visto crecer en Segunda división. Y el año no puede ser mejor para él. "Es inimaginable. Si nos hubieran dicho a principio de temporada que a estas alturas estaríamos segundos, luchando por ser primeros, nadie se lo habría creído. Estoy aquí gracias a mis compañeros, que son los que están en el día a día. Tengo yo la suerte de venir, pero es gracias a ellos", reconoce el pívot.
Una temporada que la que al título de la Copa de España Renfe se le ha unido la primera llamada con la selección española. "Me llamó el presidente y me dijo que tenía que viajar porque se había lesionado Pablo Ramírez. Al principio ni me lo creía, pero ya me llamo Santi Valladares para decirme que sí, que era verdad".
Zaragoza y Aragón son su seña de identidad. De su ciudad tiene tatuada la Basílica del Pilar. "Soy muy de mis amigos, de mi familia, de mi barrio, muy casero. Ese tatuaje significa recordar de dónde vengo. Si viene un momento malo saber que puede ayudarme". Y con la selección de su Comunidad Autónoma logró el Campeonato de España sub-16 en 2015. "Lo guardo con mucho cariño. Éramos un grupo de amigos de Zaragoza que nos juntábamos con al selección y fuera también. Pudimos ganar ese año y en sub 19 estuvimos cerca, nos quedamos en la final", recuerda.