Fue durante el cuarto encuentro de los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 cuando la recién creada Selección española de fútbol se medía por primera vez a los transalpinos que caerían derrotados gracias a dos goles del vizcaíno Félix Sesúmaga que a la postre le valieron a la furia roja la medalla de plata en aquella cita belga, la primera de nuestra historia.
El derbi latino iniciaba así una andadura épica que cruzaría a ambos equipos a través de las décadas, los mundiales, eurocopas y Juegos Olímpicos con revancha azzurra en los siguientes de París 1924 y Ámsterdam 1928 merced al desgraciado autogol de Pedro Vallana en tierras francesas y a la goleada italiana de la siguiente cita.
A partir de los años treinta fueron los mundiales FIFA quienes recabaron el protagonismo y en el primero que ambas selecciones disputaron se cruzaron en cuartos de final con dos duelos memorables en el país transalpino que organizó aquel campeonato.
El primero de ellos se saldó con empate a un gol y siete jugadores de la Selección lesionados (el legendario guardameta Ricardo Zamora con dos costillas rotas) que no pudieron participar en el encuentro de desempate, la conocida como La batalla de Florencia en la que una diezmada España plantó cara a los italianos, vio cómo le eran anulados dos tantos y se daba validez a uno ilegal de Giuseppe Meazza. El árbitro suizo de aquel uno de junio de 1934 sería sancionado a perpetuidad después de aquella actuación.
Después de un largo paréntesis con varios amistosos y triunfos repartidos el derbi latino se reproduciría en las eurocopas de 1980 y 1988 en la que los italianos volvieron a ser mejores eliminando a la Selección dirigida por Miguel Muñoz gracias a un gol de Gianluca Vialli.
Distintas fueron las formas en los cuartos de final del Campeonato del Mundo de Estados Unidos en 1994 cuando la fortuna se aliaba con los transalpinos para apear a la rocosa España de Javier Clemente por culpa de una postrera diana de Roberto Baggio en el estadio Foxboro de Boston, después de la parada de Gianluca Pagliuca en el mano a mano con Julio Salinas y antes del célebre codazo de Mauro Tassotti a Luis Enrique.
Parecía una maldición italiana, pero la suerte iba a cambiar para la Selección con la llegada del nuevo siglo. El punto de inflexión se iba a producir en la eliminatoria continental de 2008 durante una tanda de penaltis en la que el acierto de Iker Casillas en El Prater valía una clasificación para semifinales, la segunda Eurocopa con triunfo español y el comienzo de una época dorada que continúa en la actualidad.
Con Italia de testigo el tercer entorchado europeo caía del lado de Del Bosque y los suyos con goledada por cuatro tantos a cero en la finalísima del Olímpico de Kiev el uno de julio de 2012 en lo que era la primera victoria de la Selección frente a Italia en partido oficial en 92 años.
Las semifinales de la última Copa Confederaciones con nuevo triunfo español en la tanda de penaltis tras un partido sin goles es hasta que ambos equipos vuelvan a cruzar sus caminos el próximo cinco de marzo el último precedente de un enfrentamiento que se ha repetido treinta y dos veces hasta la fecha con nueve triunfos españoles, trece empates y diez victorias transalpinas, claro que la intensidad, pasión y épica de este tipo de partidos es difícil de cuantificar como comprobaremos de nuevo en el Vicente Calderón.