Ebrima Tunkara, una historia de película
Ebrima Tunkara acaba de cumplir 16 años. Lo celebró el pasado martes 10 de marzo en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas con el uniforme de España, feliz con sus compañeros de la sub-17 y motivadísimo ante el reto de la Ronda 2. La Selección empieza el domingo en Irlanda del Norte un minitorneo muy exigente ante el país anfitrión, Escocia y Turquía con un solo billete para la fase final del Europeo de Estonia, no hay margen de error. “Tenemos un gran equipo, podemos hacer grandes cosas”, insiste este futbolista que, por muy joven que sea, tiene una vida de película y la cabeza muy bien asentada.
Cuando Ebrima tenía siete años, su padre entendió que debían abandonar Gambia, su país natal, para buscar una vida mejor, una vida próspera y con unas oportunidades que en África no iba a tener. “No fui muy consciente, era un niño. Estas navidades fui a Gambia y vi la realidad. Me alegro mucho de haber venido aquí, mi padre hizo un gran esfuerzo para darnos un futuro mejor. Ha pasado por mucho para que estuviera toda la familia aquí”, relata el atacante, un “10” polivalente porque, zurdo y con un físico portentoso, puede actuar en varias posiciones.
Habla de Gambia con orgullo y aún guarda algún vago recuerdo de una niñez dura y exigente, una infancia en donde no había para mucho. Los primeros pasos, los primeros partidillos, el camino a la escuela… “Empecé a jugar al fútbol en mi pueblo, con los amigos. Hacíamos pachanguitas por la calle con porterías con dos palos. Era una vida algo difícil. Jugábamos descalzos por la calle. Y el colegio era más duro que aquí porque estaba bastante lejos de mi casa y tenía que andar muchos kilómetros”. Ahora estudia 4º de la ESO y, aunque dice que le gustan las matemáticas, la asignatura que realmente le entusiasma es la de biología.
"Empecé a jugar en mi pueblo de Gambia, hacíamos pachangas por la calle con porterías con dos palos"
En 2017, ya en España, Ebrima Tunkara, que tiene cinco hermanos, tuvo su primer contacto con un equipo de fútbol. “Empecé en un club de Mataró, en el Cerdanyola. Me apuntó un amigo de mi padre, que me preguntó si quería jugar al fútbol y yo le dije que sí”. El niño tenía unas cualidades asombrosas y pronto empezó a destacar, así que llegó la llamada del Barcelona para reclutarle.
“En ese momento no era muy consciente de lo que era el Barça. Venía de África y no tenía muchos conocimientos”, cuenta con sinceridad. “Pensaba que era para ir al primer equipo, no sabía de qué iba”. Iba de entrar en el fútbol base y de jugar con los futbolistas del futuro, con los mejores. “Mi padre me dijo que me habían llamado para hacer unas pruebas y me puse muy contento, era el club de mi vida. Fuimos, hice las pruebas y el primer día no me salió muy bien. El cambio de Gambia a España fue duro. Ahí hacía calor y aquí mucho frío, me costó adaptarme. Nos llamaron otro día y me fue mucho mejor.
"No era consciente de lo que era el Barça. Venía de África y no tenía muchos conocimientos"
Y le sigue yendo de maravilla. Reside en La Masía, acaba de debutar con el Barça B (aún no tenía ni 16 años cuando lo hizo a finales de febrero, siendo el cuarto más joven en estrenarse con el filial) y sueña, por qué no hacerlo, con subir algún día el próximo escalón. Ahí tiene a su ídolo, un internacional español que también fue precoz y quemó etapas con su talento y desparpajo. “El que más me gusta es Pedri… Es un mago, es muy bueno. Tanto con los controles, leer los espacios por dentro, cambio de orientación… Lo tiene todo”. No tiene mal gusto.
Cuando se le pregunta por España, por la Selección, Ebrima se emociona. “No sé cómo explicártelo, pero es algo muy guapo, muy chulo. Estás con los compañeros, con jugadores de otros equipos que serán rivales en otros momentos, pero aquí convivimos y formamos un bonito grupo. Esta generación puede llegar a mucho”. Tanto que lanza un deseo en voz alta, por ambición no será: “Quiero llegar a debutar con la Absoluta y ganar Europeos y Mundiales”.
"Quiero llegar a debutar con la absoluta y ganar Europeos y Mundiales"
Para empezar, la Ronda 2 con la sub-17, el único jugador de 2010 de la plantilla (sus compañeros son de 2009). “Tenemos un buen grupo, podemos ganar. Sé que no es fácil, pero Sergio García, nuestro entrenador, nos va a ayudar mucho”.