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El Barça hunde la moral del Movistar Inter

Los catalanes dan el primer golpe en la eliminatoria para sumar el punto después de reponerse a un gran equipo madrileño que les ahogó durante la mayor parte del tiempo reglamentario

Sáb, 06/06/2026 - 21:57

Una máxima en el fútbol sala es que hay que aprovechar todo lo que te dé este deporte. El Barça, en el primer punto de la eliminatoria de semifinales frente al Movistar Inter, así lo cumplió. Durante la mayor parte del encuentro se le hizo cuesta arriba, como si le metieran arena entre la ropa, y tuvo que darse unas cuantas duchas frías en el Palau Blaugrana para despertarse. Lo hizo a tiempo gracias a su puntería y porque el talento se le cae de los bolsillos. Sacaron el primer envite adelante, sí, pero es un serio aviso de del conjunto capitalino porque no va a permitir más fallos de concentración. 

Lo curioso es que fueron los telefónicos los que empezaron con más voluntad de llevarse el partido, al contrario de lo que podría decir la clasificación regular o la trayectoria de ambos durante la temporada. Sin lugar a dudas, Dídac fue uno de los protagonistas del primer acto. Fueron muchas las intervenciones del meta catalán a disparos de sus rivales. Se puede afirmar que fue él quien salvó a los suyos y, cuando no, se aliaba con la madera para que nadie rebasara la línea de fondo bajo su portería. Así fue, a pesar de que los culés se paseaban con más fe que otra cosa frente a sus rivales.

Los locales estaban bastante más incómodos respecto a lo que están acostumbrados. Sin embargo, tienen contrastada calidad y pegada para que a la más mínima oportunidad emboquen. Se la sirvió en bandeja Jesús Herrero en un saque de portería, en la que lanzó la pelota a un compañero que estaba de espaldas a ella, así que Luciano Gauna preparó la mirilla para robarla y dirigirse hacia la meta del torrejonero (1-0). El golpeo del argentino no fue lo preciso que quisiera, pues rebotó en el cancerbero, pero suficiente para que tocara el interior de las redes a trancas y barrancas con menos de un minuto para el descanso. Fue un regalo para los de Javi Rodríguez y un capón para los de Riquer, que sin tiempo para reaccionar y, a pesar de dominar, se fueron a los vestuarios con el marcador en contra.

Como si fuera un calco de la primera mitad, no había transcurrido un minuto cuando Martel estableció el 2-0. En un contragolpe, Gauna abrió en banda derecha para el ala barcelonés, quien recortó a Harrison y ajustó a Herrero sin discusión. Apenas medio minuto después, apareció el Pito de las grandes ocasiones —también a pase de Gauna— para superar al meta interista con una vaselina perfecta (3-0). Los telefónicos no sabían dónde meterse: pasaron de ser los líderes del encuentro a estar totalmente fuera de él. La losa era tan pesada que los pajaritos se veían alrededor de sus cabezas. El escenario era el soñado por todo el que guardara relación con el club blaugrana.

Se echaron agua fría en la cara y se pusieron a remar. Pronto Cecilio recortó distancias a pase de Barona y las cosas no estaban tan feas de repente (3-1). Un minuto después, era Raúl Gómez el que celebraba el 3-2 al conectar un disparo con el interior al palo largo de Dídac. Ya llovía menos con mucho tiempo por jugar (15 minutos). Como nuevos. Se entró entonces en una fase de diversión, en la que ambos apostaron por el regate y la habilidad para superar líneas y llegar a la meta del contrario. Así disfrutaron de varias oportunidades en las que exigieron a las defensas intervenir al límite. No obstante, fue en una acción a balón parado cuando Catela logró el 4-2. La pared desde el córner entre Pito y Erick permitió que el gaditano, sin marca, sólo tuviera que empujarla en el segundo palo. Quedaban nueve minutos para una nueva machada madrileña.

Por primera vez en todo este entuerto, el Inter se vino abajo. Pareció que estaba lejos de volver a protagonizar una remontada. A menos de cinco minutos, los azulgrana cometieron la quinta infracción y eso coincidió con el despliegue del portero-jugador en la nave verde. No llegó así el 4-3 sino que, paradójicamente, se lo entregó João Victor en una fallida salida de balón. Robó el conjunto torrejonero para que la pelota le llegara a la frontal del área a Pirata y superara a Dídac. El propio Pirata encontró un virulento golpeo a la cruceta como aviso y fue lo último reseñable de los suyos. Se ahogó el tiempo y el Barça tomó ventaja para marchar al pabellón Jorge Garbajosa con la posibilidad de cerrar el cruce. 

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