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El camino de Dyego Zuffo

El ala del Barça, nombrado mejor jugador del Mundial de Uzbekistán, completa un palmarés de época entre su propio club y su selección

Mié, 09/10/2024 - 00:15

Cuando Dyego Henrique Zuffo llegó al Barça, allá por enero de 2014, nadie sabía si llamarle “Dyego”, “Henrique” o “Zuffo”. Lo cierto es que llegaba a un equipo en pleno ciclo ganador que iniciaba una etapa no tan fructífera como la que precedía. Una de las características que se le presuponían era la habilidad en el regate. Poco más. Más de una década después, no existe duda incluso en presentarlo como “don”, además de contrastarse como un líder incuestionable tanto por su peso en los equipos como el de su palmarés. Una figura completísima.

La victoria en el Mundial con Brasil y el consecuente trofeo como mejor jugador del torneo se antojan como un broche de oro a una carrera esplendorosa del deportista, ya con 35 años. Luce con entereza tanto el brazalete de capitán de su selección, repleta de estrellas, como el del equipo blaugrana, donde un inicio dubitativo arrojó sombras. El inicio del camino no fue sencillo. A pesar de ello, ese mismo año acabó alzando una Copa de Europa y una Copa de SM El Rey cuando no tenía un peso específico en el esquema de Marc Carmona. Llegó una época dura y coincidió con el esplendor del Movistar Inter de Ricardinho. No fue hasta 2018 (otra Copa de SM El Rey) cuando se rompió la racha.


En 2019 cambiarían las tornas. El brasileño ya estaba consagrado como uno de los mejores jugadores del momento y mostró una asociación devastadora con su compatriota Ferrão en la posición de pívot. Los resultados comenzaron a llegar de manera fulgurante: dos Champions League más, cuatro Ligas, cuatro Copas de España, tres Supercopas de España y llegar hasta las cinco Copas de SM El Rey. El Mundial de Uzbekistán y la Copa América cosechados en 2024 con la verdeamarelha son una progresión lógica a años de ser el faro de ambas plantillas de las que forma parte.

En plena forma, además. Su actuación en las eliminatorias del campeonato mundial fue decisiva. Ante Marruecos, en cuartos de final, arrojó tranquilidad con el tercer gol sudamericano gracias a su típico regate hacia el interior, la denominada “Dyeguinha”, con un alto porcentaje de acierto gracias a la rápida aceleración de disparo. Contra Ucrania, en semifinales, su rendimiento fue a más. Fue el encuentro más duro para los de Marquinhos Xavier, ya que fue el único en el que comenzaron con el marcador en contra, incluso después del descanso. El intermedio sentó bien, sobre todo al ala, que en una de sus primeras intervenciones con éxito se desembarazó en banda de su adversario y envió un balón al segundo palo que acabó en celebración. Después, anotó dos goles más para sentenciar el cruce. Y eso que en la fase de grupos no podía golpear con el pie izquierdo.

Mostró tal superioridad en la intuición de los espacios que nadie mira su carné de identidad. Y si lo hacen, es para sorprenderse. Se trata de una de las estrellas de la Primera División con total merecimiento y, desde hace unos días, no le queda título alguno que ganar. No sabemos si el camino de Dyego llegará pronto al fin, pero sí que lo que ha convertido al Barça en uno de los clubes más laureados de siempre ha estado en sus pies.