El fútbol más allá de la guerra
Este lunes, 5 de junio, Eduardo Prieto Iglesias y Javier Lerga iniciarán un viaje a Ucrania para montar un campus de fútbol
"Sé que voy a volver pronto para seguir ayudando", esas eran las palabras que pronunciaba Eduardo Prieto Iglesias, árbitro VAR, el pasado 28 de abril de 2022 tras liderar un convoy humanitario a Ucrania, cuando la guerra se recrudecía y mucha gente intentaba buscar una oportunidad, dejando atrás todo lo conocido hasta ahora.
Ha pasado algo más de un año desde entonces y la vida de este colegiado español ha seguido su transitar dentro de nuestras fronteras, pero sin olvidar todo lo vivido ni, mucho menos, esa promesa que hizo consigo mismo.
“Hay un gran proyecto en marcha, que lo encabeza la Fundación Enfermeras de Navarra”, empieza explicando Prieto Iglesias sobre sus planes de futuro. “En las veces que hemos ido allí, detectamos que había como una especie de campamento de refugiados para gente desplazada que venían de las zonas bombardeadas y donde estaba el conflicto”, dice al respecto.
Conocedor de este hecho y sabiendo la “precaria” situación por la que se estaba pasando allí, no ha dejado de darle vueltas a ello para promover una iniciativa que tuviera recorrido. “Se nos ocurrió rehabilitar un edificio para dar vivienda a unas 100 mujeres y niños que vivirían allí de forma provisional. Conseguimos la cesión y la explotación de ese edificio para muchos años y que, así, no fuera algo puntual. Queremos abastecerlo de materiales, de comida y de todo lo que necesiten durante los próximos años”.
Y ahora se quiere ir un paso más lejos, como él mismo resume. “Explorando la zona vimos que había un campo de fútbol y yo, al estar vinculado a esa ONG, pensamos que se podría hacer algo para utilizarlo. En todo este gran proyecto que vamos a llevar a cabo surgió la posibilidad de organizar un campus de fútbol dirigido a los niños que van a vivir en ese edificio y también a los que vivan en los pueblos de alrededor”.
Pocas cosas más hermosas que unir la solidaridad y el deporte, en este caso, el fútbol.
Todo esto ya está en marcha, como bien sigue explicando Prieto Iglesias. “Ya sabemos que cerca hay un hospital que se encarga de personas con mutilaciones y nos han confirmado que asistirán. Adaptaremos todo lo necesario y llevaremos todo el material posible. Hemos recaudado tanto que podemos mandar una furgoneta llena de material para adelantarlo todo. Queremos hacer partícipe a todo el mundo, que tengan protagonismo y que estén contentos”.
Son sus valores y así los está transmitiendo y mostrando en un momento tan crudo para mucha gente, especialmente para esos niños que han tenido que abandonar sus hogares. “El objetivo es usar el fútbol como un medio de convivencia, de diversión”, continúa explicando. “Que puedan salir de su rutina, que les sirva de distracción y que puedan jugar. Queremos darles una vía de escape y entretenimiento a todos los niños -y a los no tan niños-, que quieran participar en el campus”.
Quiere agradecer, especialmente, como se han “volcado” con él y con la iniciativa tanto la RFEF como el CTA. “Luis Medina Cantalejo y Carlos Clos Gómez me han ofrecido toda su ayuda posible y me han dado todas las facilidades. Solamente me han preguntado qué necesito y cómo me pueden ayudar. Me han mandado dos palets enteros con equiparaciones y voy a poder vestir a todos los niños de árbitros”, cuenta con una orgullosa sonrisa.
Y, por último, también quiere agradecer el gesto de que todo esto se lo “han gestionado” para que no se le solape con partidos. “No he podido tener más ayuda de la que he tenido y estoy muy contento”.
En esta aventura no estará solo Prieto Iglesias, sino que contará con Javier Lerga, coordinador de selecciones femeninas de la RFEF, quien también nos ha contado cómo está viviendo todo este proceso. “Mi compañero Prieto Iglesias me habló del proyecto y me pareció que tenía un gran valor poder ayudar a familias ucranianas en riesgo de exclusión”, empieza explicando.
“Es una cuestión de empatía. En una situación como la que están viviendo en Ucrania y en otros países en guerra, que están sufriendo las consecuencias de conflictos políticos, en la medida de lo posible tratas de ayudar hasta donde uno puede”, cuenta emocionado.
Lerga sabe de primera mano todo esto sobre lo que reflexiona abiertamente. “Hemos tenido una chica ucraniana de acogida durante varios años en los periodos de vacaciones y este último año de forma permanente, así que hemos vivido en primera persona el sentir que tienen las familias que se ven obligadas a sacar del país a sus hijos para poder salvarles la vida, con todo lo que eso supone a nivel emocional”.
Por eso, hay una cosa que tiene igual de clara que Prieto Iglesias. “Si algo se puede hacer por ellos te sientes en el compromiso moral de colaborar”.
Todo este proyecto, a nivel general, arrancó con la actuación del año pasado y esto es una continuación que debe prolongarse en el tiempo. “Poder visitar el país, ver cómo están en la zona a la que vamos, qué necesitan y evacuar cómo va la reconstrucción del centro de acogida a refugiados nos dará información para seguir con el proyecto y adaptarlo a la situación del momento”.
En lo que al campus en sí se refiere, da algunas pinceladas sobre las actividades concretas que se desarrollarán. “Queremos buscar a chicos y chicas que vengan al campus a disfrutar del fútbol durante dos días y a evadirse de la situación que viven”.
“Para nosotros es muy importante visibilizar este proyecto, ya que eso ayudará a concienciar de la necesidad que tienen allí de recibir ayuda humanitaria y, además, se puede ejercer una especie de efecto llamada sobre otras instituciones u o organizaciones para que se animen a aportar también su propio granito de arena”.
Y no quiere despedirse sin reiterar y confirmar las palabras de Prieto Iglesias de que todo esto se está pudiendo llevar a cabo gracias a que “tanto la RFEF como el CTA” han “acogido el proyecto y han abierto sus puertas a una iniciativa social como esta. Han mostrado su interés en colaborar desde el primer momento que se les mostró la iniciativa. Esto habla del compromiso que tienen en materia de Responsabilidad Social Corporativa”.