El regreso a casa de Ferran Plana
El segundo entrenador del Córdoba Patrimonio de la Humanidad volvió a Tudela después de ocho años desarrollando su carrera en la capital de la ribera navarra
Hubo un "tudelano" que acabó feliz tras el encuentro que enfrentó al Córdoba Patrimonio de la Humanidad y al ATP Iluminación Tudelano Ribera Navarra en la "Caldera" el pasado sábado, con victoria para los andaluces en el último minuto (2-3). Ferran Plana volvió a la que fue su casa durante ocho años y lo hizo a un vestuario, el visitante, al que no está acostumbrado. El hoy segundo entrenador del Córdoba se llevó los tres puntos de su visita, pero también el cariño que sembró durante tantos años en Navarra.
A la ribera llegó directo desde la Masía para que Pato fuera moldeando una plantilla de talento puro a sus órdenes. Aquellos años son recordados en la ciudad como una de las etapas más felices y fructíferas de sus más de dos décadas de existencia, con una comunión entre la afición y la plantilla como pocas veces se ha reconocido tanto por los propios protagonistas como los que lo ven desde fuera. La masa social que arrastra el equipo es una seña de identidad del club, sea cual sea su denominación.
📺 𝐑𝐄𝐒𝐔𝐌𝐄𝐍 #PrimeraDivisiónFS | #RiberaCórdoba
— Futsal RFEF (@FutSalRFEF) November 9, 2024
⚫️ @RiberaNavarraFS 2-3 @CordobaFutsal 🟢 pic.twitter.com/TgCILzG1YU
Así se fue formando el ala con el paso de los años hasta que una extraña lesión en su tobillo izquierdo cortó su progresión deportiva. Con sólo 25 años anunció su retirada y no por eso se desvinculó del club, formándose para seguir ocupando los banquillos desde la parcela técnica: la de entrenador. Siguió acogiendo el cariño de los que le rodeaban en la nueva decisión, siempre ligado al fútbol sala, e incluso ayudando al primer equipo como segundo en varias temporadas.
Cuando todavía no cuenta con 30 años, se embarcó en una aventura que le alejaba aun más de sus dos casas, la de Tudela y la de Arenys de Mar, para ayudar a Emanuel Santoro en el debut como primer técnico del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Hasta entonces, lo que muchas veces fueron lágrimas de dolor —retirada y despedida— se convirtieron en alegría, aunque una parte de su corazón sintiera pena por ganar ante "su" Ribera.