El sueño de Eugenia Gil: de niña atleta a dirigir el clásico de la final
La colegiada Maria Eugenia Gil Soriano será la encargada de dirigir esta tarde (19h, La2 TVE) la final de la Supercopa de España femenina Iberdrola
Tiene 30 años y desde la madurez de su trayectoria y como árbitra designada para dirigir la final de la Supercopa Iberdrola, le habla a su yo del pasado, aquella niña risueña, activa, inquieta que tuvo un sueño, un sueño que hoy ha hecho realidad: "Esta mini Euge era la que compatibilizaba atletismo y fútbol y soñaba con ser internacional y estar en la élite. Y lo ha logrado, a base de trabajo, de esfuerzo, de muchos entrenamientos, de muchas formaciones, de muchos partidos, de muchos errores, aciertos, y es la niña que un día soñó estar aquí".
Estará al frente del quinteto arbitral encargado de dirigir el clásico del primer título en juego de la temporada en el fútbol femenino y experiencia no le falta. Tras destacar en la Copa de Campeones juvenil en 2019 ascendió a la élite en Liga F la temporada 19-20. Dos años más tarde dirigió una de las semifinales de la Supercopa Iberdrola para dar el salto en 2023 al fútbol masculino como árbitra principal en Segunda Federación. El 2024 fue un año intenso para ella en el que fue designada para arbitrar la final de la Copa de la Reina y en el que confirmó su ascenso a Primera Federación. El año pasado la vimos al frente también de otra semifinal en la Supercopa y este año, incluida en la lista de árbitras internacionales FIFA, en Castalia, cumplirá otro sueño dirigiendo la final de la Supercopa Iberdrola: "Buff, esa mini Euge que tenía 14 años que un día soñaba con estar aquí, si le hubieran dicho que hoy estaría aquí y que ya pitó una final de la Copa de la Reina... Siempre he soñado con eso. Es una carrera muy larga que hay momentos que dices, me rindo, y ves motivos para seguir. Vi muchos motivos, seguí adelante y es mi pasión".
Su manía: unas tarjetas regaladas por Pérez Lasa, su referente. Desde ese día no faltan en sus partidos
No se rindió, trabajó duro, peleó y eso que no lo ha tenido nada fácil. La enfermedad y ausencia de su madre tiene mucho que ver en la figura que es hoy en el arbitraje y además, siempre la acompaña: "En atletismo hubo una época que me iba todo muy bien. Me salió una beca deportiva para irme a EE.UU. Vi mi oportunidad para disfrutarlo, acabar mi carrera en América. A nivel personal mi mamá se puso bastante malita, iba a acabar el máster allí pero me tuve que volver. Algo iluminó el arbitraje cuando volví que me hizo apostar más por el arbitraje que por el atletismo. Soy una persona muy creyente. Mi madre falleció el día de la Virgen del Pilar y siempre llevo conmigo la Virgen".
Protección no le falta y orgullo al mirar las fotos de niña y ver en lo que se ha convertido, tampoco. Más reposada y sabia le daría un par de consejos a esa mini Euge: "Que esté tranquila, que todo llega, que no se rinda, que todo llega y que no se olvide de disfrutar del camino. A veces los éxitos llegan pero lo importante es disfrutar del camino y sobre todo de la gente".
Su camino hoy la ha traído hasta Castellón con una misión, dirigir el clásico de la final de la Supercopa de España femenina Iberdrola entre el FC Barcelona y el Real Madrid.