Escaso premio para España (2-2)
España, que había hecho lo más difícil, que había remontado ante México para gritar que está muy viva en este Mundial sub-20 de Chile, se llevó un zarpazo doloroso en el último suspiro (2-2). Fue dueña del partido, al menos de gran parte del mismo, pero un tanto de Gilberto Mora en el minuto 87 le deja con un solo punto y con la obligación de vencer a Brasil en la última etapa de esta trepidante fase de grupos. Visto lo visto ante los mexicanos, hay motivos como para confiar en este equipo, que tiene una final el próximo sábado. Toca creer más que nunca.
La Selección salió convencida, consciente de la necesidad y convirtiendo las urgencias en motivaciones. El tropiezo del debut sirvió para que el combinado nacional se plantase en el Estadio Julio Martínez Prádanos con la victoria entre ceja y ceja, necesitada de puntos para seguir alimentando el sueño de este Mundial, y completó un primer acto notable. Controló la situación con autoridad, se acercó con peligro a la portería mexicana, reaccionó con orgullo cuando se llevó un mazazo con el tanto rival y únicamente la falta de acierto en los últimos metros le privó de un premio mayor, un premio que merecía por lo expuesto en el césped.
A diferencia del duelo ante Marruecos, México apretó más en la presión y eso hizo que España, en según que situación, apostase por alguna salida en largo y por la verticalidad. Se apoyó en Jan Virgili y en Pablo García, dos cohetes por las bandas, y fue llevando el partido al terreno que más le interesaba.
Pudo a los cuatro minutos adelantarse con un intento lejano de Pablo García después de una mala entrega de Ochoa, portero mexicano con apellido ilustre, y un remate de Iker Bravo terminó en el poste diez minutos después. Se acercaba al gol y festejó un penalti de Pachuca sobre Jan Virgili, pero, como ante Marruecos, el árbitro rectificó después de acudir a la pantalla. Fantasmas del pasado, si bien España tenía otra cara, transmitía otra energía.
Fue, en resumen, media hora muy buena de fútbol, pero, en el momento más inesperado, se llevó un chasco enorme. Alexei Domínguez, que había probado ya a Fran González en la jugada anterior, se inventó un pase estupendo y dejó solo a Gilberto Mora, un joven de 16 años al que no le tembló nada el pulso para abrir el marcador. Sin merecerlo, España se veía otra vez por debajo, situación muy crítica para el equipo de Paco Gallardo.
Esta vez, la Selección sí encontró recompensa a su buen hacer. Pese a la desventaja, mantuvo intacto el plan, siguió atacando con intención y, a los 42 minutos, celebró a lo grande el golazo de Pablo García, un zurdazo descomunal después de combinar con Jan Virgili. Para el futbolista del RCD Mallorca la asistencia, aunque no hay que desmerecer el gesto de Iker Bravo, quien dejó pasar el balón entre sus piernas para que llegara al primer goleador de España en este Mundial.
Tras el paso por la caseta, y pese a un susto inicial nada más retomarse el pulso con una peligrosa llegada mexicana, España siguió por el mismo camino. Ritmo alto, buena circulación y aproximaciones interesantes que derivaban en ocasiones. La más clara, una de Iker Bravo que salvó en primera instancia Ochoa, el portero, de nombre Emmanuel, y sobre la línea otro Ochoa, el zaguero, de nombre Diego.
La velada entró en una fase compleja para España, a la que el empate no le convencía, pero tampoco podía volverse loca porque otro gol de México hubiera sido letal. Y fue a los 76 minutos cuando, en una contra vertiginosa y con una asistencia tremenda que se inventó Iker Bravo, Jan Virgili cabalgó hacia la portería de Ochoa y caía derribado en el área por una entrada de Bustos. Era el tercer penalti que el atacante provocaba en el torneo, pero el primero que se señalaba después del chequeo pertinente en la pantalla. Iker Bravo, líder y capitán, hacía justicia desde los once metros.
Estaba hecho lo más difícil, pero, a tres minutos del 90, llegó el empate de México. Otra vez Gilberto Mora castigaba a la zaga española y le dejaba con un sabor de boca muy agridulce. Se jugó bien, pero faltó rematar. Y ahora toca Brasil, una final para seguir con vida en el Mundial de Chile, una oportunidad para demostrar de lo que es capaz este equipo.
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FICHA TËCNICA
Once inicial: Fran González; Jesús Fortea, Izan Merino, Andrés Cuenca, Julio Díaz: Rodrigo Mendoza, Rayane (David Mella, m. 73), Thiago Pitarch (Peio Canales, m. 73); Pablo García (Adrián Liso, m. 84), Jan Virgili (Joel Roca, m. 84), Iker Bravo (C).
Banquillo: Raúl Jiménez (p. s.), Vicent Abril (p. s.), Pau Navarro, Álvaro Cortés, Adrián Liso, David Mella, Joel Roca, Cristian David, Peio Canales y Diego Aguado.
Seleccionador: Paco Gallardo.
Once inicial: Ochoa; Rodrigo Pachuca (César Bustos, m. 46), Diego Ochoa, Everardo López; Alexei Domínguez (Yael Padilla, m. 57), Obed Vargas (Hugo Camberos, m. 57), César Garza, Amaury Morales (Diego Sánchez, m. 46); Elías Montiel (C); Oswaldo Virgen (Tahiel Jiménez, m. 81), Gilberto Mora.
Banquillo: Pablo Lara (p. s.), Sebastián Liceaga (p. s.), Iker Fimbres, Yael Padilla, César Bustos, Jaziel Mendoza, Diego Sánchez, Mateo Levy, Hugo Camberos y Tahiel Jiménez.
Seleccionador: Eduardo Arce.
0 - 1 | Gilberto Mora, m. 32.
1 - 1 | Pablo García, m. 42.
2 - 1 | Iker Bravo, m. 80.
2 - 2 | Gilberto Mora, m. 87.
Árbitro principal: Darío Herrera (ARG).
Árbitros asistentes: Cristian Navarro y José Savorani (ARG).
Cuarto Árbitro: Kevin Ortega (PER).
Jornada 2 de la fase de grupos del Mundial sub-20 de Chile.
Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos (Santiago).
Tarjetas amarillas: Rayane (m. 45), Vargas (m. 47), César Bustos (m. 76) Julio Díaz (m. 89).