Cruel despedida para España
De la manera más cruel, España se despide de Estonia antes de lo soñado, apeada en penaltis por Italia en semifinales (1-1, 4-2 en la tanda) después de hacer todo lo que estaba en su mano. Jugó muy bien, dominadora de principio a fin, pero chocó con un rival que tiene un gen competitivo increíble, un rival que con muy poco gana partidos. Prueba de ello fue lo vivido este jueves en Tallinn, destino final de una Selección sub-17 a la que no se le puede reprochar mucho, quizá la falta de acierto que sí tuvo Italia desde los once metros. La Azurra peleará el domingo por la corona continental ante Bélgica, que anteriormente eliminó a Francia (2-1), mientras España maldice su indeseado epílogo entre lágrimas.
El clásico europeo, vibrante también en su versión mini, no engañó a nadie porque España siempre es España, un equipo fiel a su idea que pasa por cuidar el balón, e Italia siempre es Italia, entiéndase también como una virtud esa manera de entender el fútbol en el que defender es un arte y en donde la eficacia se disfruta el doble. Sin hacer prácticamente nada, acorralada durante los primeros 45 minutos, se fue al descanso por delante gracias al tino desde el punto de penalti que no tuvo antes nuestro combinado nacional.
Porque España lo hizo todo en un primer tiempo muy bueno. Es verdad que no dispuso quizá de ocasiones clarísimas, pero elevó la posesión hasta casi un 70% y encima lo hizo con sentido, buscando permanentemente la portería contraria y gozando de numerosas llegadas. Ian Mencia, Jordi Pesquer, Christian Imga, Ebrima Tunkara, Holmes Junior… Todos merodearon el área, pero no llegaba el tanto ni por asomo. De hecho, Imga, a los 28 minutos, le hizo un roto a Bonifazi, quien solo pudo frenarle cometiendo una infracción dentro del área. La pena máxima lanzada por el extremo del Athletic, un puñal por su banda con infinitos recursos más allá de ese poderío físico, la detenía Lupo.
La Selección, que repitió el once que supero en la segunda jornada del grupo a Bélgica, tenía argumentos de sobra para mandar en el marcador, pero en el fútbol eso no basta, lo que valen son los goles. Y llegó el primero, pero en la otra portería, en la de Guille Ponce, incapaz de detener el penalti que ejecutó Croci después de que el mismo atacante lo provocara con un disparo que impactó en la mano de Mario Díaz. España, cero; Italia, uno. Ver para creer el desenlace de un primer acto que, evidentemente, terminó con los nuestros buscando el empate como no podía ser de otro modo.
Y con las mismas se retomó el duelo, con una acción de Ebrima Tunkara para visualizar la llegada de un Ian Mencia que remató alto. Se intuya un monólogo e Italia, sin que eso le preocupase más de la cuenta, vivió encerrada en su campo agazapada y multiplicándose en las ayudas, pendiente también del mínimo error para salir en alguna contra. Rubén Gómez, nada más entrar en el campo, también tuvo la suya y Enzo Alves, en el minuto 72, enviaba un cabezazo al larguero tras un saque de esquina. No había manera, pero se seguía intentando, cero reproches en ese sentido.
Quedaba más expuesto el equipo por motivos obvios, volcado en un cuarto de hora final plagado de incertidumbre. Y llegó el premio de la manera más inesperada, una carambola con mil remates que terminó con el gol de Urrestarazu de rebote después de que su primera intentona, de cabeza, la salvara Varali en la línea. La celebración, alocada, supuso una liberación, una alegría más que justificada para los chavales de Sergio García.
Hasta el pitido final, y hecho lo más difícil, el partido se rompió un poco. Se asumía el empate irremediablemente y se contentaba Italia con llegar a los penaltis, pues no hay prórroga en las semifinales de Europeo de esta categoría. Ahí, en la tanda, Lupo volvía a ser el héroe de la Azzurra al detener los lanzamientos de Mencia y Enzo Alves. España mereció más, pero regresa sin recompensa y con muchas lecciones aprendidas para el mañana. Porque futuro, de eso no cabe duda, hay y muy esperanzador.
FICHA TËCNICA
Once inicial: Christian Lupo; Giampaolo Bonifazi, Andrea Donato, Ludovico Varali, Matteo Albini (Lorenzo Dattilo, m. 46); Edoardo Biondini (C), Gianluca Okon (Francesco Ballarin, m. 89), Francesco Gasparello (Edoardo Dario Rocca, m. 58); Thomas Corigliano; Diego Perillo (Jacopo Landi, m. 73) y Federico Croci (Tommaso Casagrande, m. 58).
Banquillo: Emanuele Giaretta (p. s.), Djibril Diallo, Jacopo Landi, Marcello Fugazzola, Lorenzo Dattilo, Lorenzo Puricelli, Francesco Ballarin, Tommaso Casagrande y Edoardo Dario Rocca.
Entrenador: Daniele Franceschini.
Once inicial: Guille Ponce; Raúl Expósito, Mario Díaz (C), Sergi Mayans, Jordi Pesquer; Holmes Junior (Cherif Fofana, m. 75), Ian Mencia, Ebrima Tunkara; Abdou Kemo (Mikel Urrestarazu, m. 75), Roberto Tomás (Enzo Alves, m. 57) y Christian Imga (Rubén Gómez, m. 65).
Banquillo: Darlington Chichoro (p. s.), Arnau Cases, Jorge Domínguez, Mikel Urrestarazu, Rubén Gómez, Cherif Fofana, Mauro Valeiro, Joaquín Sánchez 'Polli' y Enzo Alves.
Entrenador: Sergio García.
0-1 | Croci, de penalti, min. 42.
1-1 | Mikel Urrestarazu, min. 78.
PENALTIS
1-0 | Sergi Mayans, gol.
1-1 | Corigliano, gol.
1-1 | Ian Mencia, para Lupo.
1-2 | Casagrande, gol.
1-2 | Enzo Alves, para Lupo.
1-3 | Dattilo, gol.
2-3 | Jordi Pesquer, gol.
2-4 | Rocca, gol.
Árbitro principal: Tom Owen (GAL) .
Árbitros Asistentes: Lewiss Edwards (GAL) y Eraklis Komodromos (CYP)
Cuarto árbitro: Konstantinos Fellas (CYP).
Semifinales del Europeo sub-17.
Lilleküla staadion (Tallinn).
Tarjetas amarillas: Giampaolo Bonifazi (m. 28), Sergi Mayans (m. 60), Gianluca Okon (m. 61), Edoardo Dario Rocca (m. 88).