Fallece Gaspar Rosety, histórica e inolvidable voz del periodismo deportivo español
Fue la voz que trajo a nuestras casas los partidos de la Selección española entre 1982 y 1994. Luego estuvo vinculado a la RFEF y nos ha dejado habiendo cumplido uno de sus sueños: ver a España campeona de Europa y del Mundo
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Dom, 06/03/2016 - 10:00
Nació en Madrid el 29 de julio de 1958, pero se consideraba asturiano de adopción, en concreto de Gijón donde se crió y donde empezó su carrera profesional: en las ondas en Radio Gijón en los años 70.
Así lo contaba él mismo en 2013 en el periódico El Comercio: "Cuando nuestro padre falleció el 30 de octubre de 1.974 después de entrevistar al inolvidable Tati Valdés, yo no imaginaba que mis proyectos de abogacía del Estado se truncarían para siempre. Sin embargo, aquella misma noche pasé de aspirante a jurista a periodista por obligación. Y, así, me encontré con una profesión que sólo conocía visualmente, es decir, a través de observar a mi padre escribir, preparar guiones para programas en su pequeña Olivetti Lettera 36 y de acompañarlo algunas noches a las redacciones del viejo 'Voluntad' y de EL COMERCIO, donde ya el inolvidable Paco Carantoña gobernaba la ciudad como el rey Pelayo caminaba hacia su Covadonga de cada mañana. Semblanzas de Gijón".
Rosety, licenciado en Peridismo por la Universidad Europea de Madrid, llevaba en su sangre la pasión por su profesión. Paseó su buen hacer y su magnífica dicción por Antena 3 Radio, Cadena Cope y Radio Voz. En aquella época su voz nos traía las andanzas de la Selección española y de nuestros clubes en Mundiales, Eurocopas y Copas de Europa.
En esos años se formó con los grandes del periodismo español: en Radio Intercontinental con Héctor del Mar, con Pedro Pablo Parrado en la aventura de “Goles”, o con José María García.
Amaba a la Selección española por encima de todo y ver al equipo de Del Bosque alzar la Copa en 2010 fue para él una de sus mayores alegrías: “No sé cómo hubiera vivido la final del Mundial si la hubiese narrado, quizás yo cuando narraba pasaba por encima de las cosas porque las regalaba a la audiencia, las ofrecía a quienes me oían y en esta oportunidad ha sido un placer un poco más egoísta, ha sido un placer especial estar en la tribuna de prensa y ver cómo España se alzaba con la Copa del Mundo”.
Nadie como él, con la maestría de su pluma, describió lo que sintió, lo que sentimos millones de españoles, al ver a Casillas elevar la Copa: " No lloré porque me quedé como en otro mundo. Ese artículo que escribí lo relataba… de repente se hizo un silencio enorme en mi cabeza, cuando dejé de escuchar 80.000 personas estaban gritando en el estadio y me empezaron a pasar por la mente las historias de mi vida y especialmente el trabajo que mi padre había hecho en la radio durante 34 años hasta que murió, haciendo una entrevista a un jugador del Sporting y en ese momento de lo que me acordé y lo que me emocionó por dentro fue el recuerdo de mis padres“.
Días después le emoción acabó embargándole: “Sí lloré después, pasados ocho, diez o doce días. Un día me encontré sentado en casa en el sillón con un libro y me di cuenta de que no estaba leyendo y que me estaban cayendo lágrimas sin que yo me diese cuenta y creo que esas lágrimas fueron la mejor expresión de la emoción que la selección española, Vicente Del Bosque y todo su grupo humano y los jugadores supieron transmitir a este país en un signo de recuperación de la identidad que es algo que nos hacía mucha falta”.
Esos grandes éxitos los vivió además como un hombre de la Selección ya que desde 2009 se incorporó a la Real Federación Española de Fútbol, inicialmente como Director de Medios y posteriormente como Asesor de Presidencia de Ángel María Villar.
Solía decir que “a los seres humanos cuando nacemos a lo primero que nos enseñan es a leer y a escribir y a mí es lo que me hace más feliz... ni escribo para vivir ni vivo para escribir, pero estoy vivo porque escribo y porque estoy vivo escribo”.
En realidad, Gaspar Rosety siempre estará vivo porque su voz nunca se apagará y sus palabras escritas ya no le pertenecen, ni nos pertenecen a nosotros. Pertenecen a la historia.
Así lo contaba él mismo en 2013 en el periódico El Comercio: "Cuando nuestro padre falleció el 30 de octubre de 1.974 después de entrevistar al inolvidable Tati Valdés, yo no imaginaba que mis proyectos de abogacía del Estado se truncarían para siempre. Sin embargo, aquella misma noche pasé de aspirante a jurista a periodista por obligación. Y, así, me encontré con una profesión que sólo conocía visualmente, es decir, a través de observar a mi padre escribir, preparar guiones para programas en su pequeña Olivetti Lettera 36 y de acompañarlo algunas noches a las redacciones del viejo 'Voluntad' y de EL COMERCIO, donde ya el inolvidable Paco Carantoña gobernaba la ciudad como el rey Pelayo caminaba hacia su Covadonga de cada mañana. Semblanzas de Gijón".
Rosety, licenciado en Peridismo por la Universidad Europea de Madrid, llevaba en su sangre la pasión por su profesión. Paseó su buen hacer y su magnífica dicción por Antena 3 Radio, Cadena Cope y Radio Voz. En aquella época su voz nos traía las andanzas de la Selección española y de nuestros clubes en Mundiales, Eurocopas y Copas de Europa.
En esos años se formó con los grandes del periodismo español: en Radio Intercontinental con Héctor del Mar, con Pedro Pablo Parrado en la aventura de “Goles”, o con José María García.
Amaba a la Selección española por encima de todo y ver al equipo de Del Bosque alzar la Copa en 2010 fue para él una de sus mayores alegrías: “No sé cómo hubiera vivido la final del Mundial si la hubiese narrado, quizás yo cuando narraba pasaba por encima de las cosas porque las regalaba a la audiencia, las ofrecía a quienes me oían y en esta oportunidad ha sido un placer un poco más egoísta, ha sido un placer especial estar en la tribuna de prensa y ver cómo España se alzaba con la Copa del Mundo”.
Gaspar Rosety: "Vicente Del Bosque y todo su grupo humano y los jugadores supieron transmitir a este país en un signo de recuperación de la identidad que es algo que nos hacía mucha falta”.
Nadie como él, con la maestría de su pluma, describió lo que sintió, lo que sentimos millones de españoles, al ver a Casillas elevar la Copa: " No lloré porque me quedé como en otro mundo. Ese artículo que escribí lo relataba… de repente se hizo un silencio enorme en mi cabeza, cuando dejé de escuchar 80.000 personas estaban gritando en el estadio y me empezaron a pasar por la mente las historias de mi vida y especialmente el trabajo que mi padre había hecho en la radio durante 34 años hasta que murió, haciendo una entrevista a un jugador del Sporting y en ese momento de lo que me acordé y lo que me emocionó por dentro fue el recuerdo de mis padres“.
Días después le emoción acabó embargándole: “Sí lloré después, pasados ocho, diez o doce días. Un día me encontré sentado en casa en el sillón con un libro y me di cuenta de que no estaba leyendo y que me estaban cayendo lágrimas sin que yo me diese cuenta y creo que esas lágrimas fueron la mejor expresión de la emoción que la selección española, Vicente Del Bosque y todo su grupo humano y los jugadores supieron transmitir a este país en un signo de recuperación de la identidad que es algo que nos hacía mucha falta”.
Gaspar Rosety: "Fue un placer especial estar en la tribuna de prensa y ver cómo España se alzaba con la Copa del Mundo”.
Esos grandes éxitos los vivió además como un hombre de la Selección ya que desde 2009 se incorporó a la Real Federación Española de Fútbol, inicialmente como Director de Medios y posteriormente como Asesor de Presidencia de Ángel María Villar.
Solía decir que “a los seres humanos cuando nacemos a lo primero que nos enseñan es a leer y a escribir y a mí es lo que me hace más feliz... ni escribo para vivir ni vivo para escribir, pero estoy vivo porque escribo y porque estoy vivo escribo”.
En realidad, Gaspar Rosety siempre estará vivo porque su voz nunca se apagará y sus palabras escritas ya no le pertenecen, ni nos pertenecen a nosotros. Pertenecen a la historia.