Llegarían a ser admirados por todo el planeta fútbol, conquistarían dos eurocopas, un Mundial y se ganarían el favor de millones de aficionados, pero su primera experiencia ante los "grandes" no fue nada fácil a 1.100 metros de altura.
Ocurrió el 12 de febrero de 2002 en el estadio Comunal de Andorra la Vella. Ese día la Selección española Sub-21 formada por jugadores de la talla de Raúl Bravo, Dani, Rubén, Miñambres o Asier del Horno visitaba el país vecino como forma de rendir homenaje póstumo a Francesc Vila, Presidente de la Federación Andorrana de Fútbol, trágicamente fallecido meses atrás en un accidente de coche.
Antes del partido, la delegación española con el Presidente de la RFEF, Ángel María Villar, a la cabeza hicieron entrega de unas camisetas firmadas a los hijos del malogrado dirigente con su viuda honrando el momento sobre el césped.
Raúl Bravo, Dani, Rubén, Miñambres, David Aganzo o Asier del Horno formaban también parte de aquella generación de internacionales Sub-21
Un emotivo inicio que dio pie a un durísimo partido para jóvenes Sub-21 de la talla de Pepe Reina, Víctor Valdés, David Villa, Fernando Torres o Xabi Alonso, quienes se enfrentaban por primera vez a una selección absoluta como la andorrana, favorecida además por el gélido ambiente pirenaico y cuya intensidad sufrieron en particular los internacionales de Iñaki Sáez.
Un tanto de Juli Sánchez ponía aún más cuesta arriba las cosas para los Sub-21, quienes en la segunda parte recurrieron al carácter que habría de hacerles grandes para igualar el choque gracias a un penalti provocado por Torres y convertido por el madrileño David Aganzo a menos de diez minutos del final.
Fue la primera y dura experiencia ante los "mayores" de una generación de futbolistas destinada a la leyenda que firmaría con letras de oro algunos años después.