Fernando Hierro, quien fuera 89 veces internacional y jugara cuatro mundiales, rememora todavía cómo veía por televisión el Campeonato de 1982, disputado en España, y cómo su primera experiencia mundialista fue el de Italia ´90, pero en el banquillo.
Empezó a ser protagonista en 1994, en Estados Unidos ("La selección española fue de menos a más, y el día de Italia en esos cuartos… la historia de siempre… Parece que teníamos ahí un muro que no éramos capaces de tirar").
El de Francia ´98 fue el Mundial de la gran decepción como relata al portal Fifa.com: "Recuerdo que tras perder con Nigeria en el debut, volvimos al hotel y no podíamos dormir. Eran las 4 de la madrugada y todavía le dábamos vueltas al partido. Yo estaba en la habitación con Rafa Alkorta y no podíamos creer cómo habíamos perdido… Luego Paraguay nos lo puso muy difícil y aunque fuimos contundentes ante Bulgaria ya no sirvió de nada…".
Y el de Japón y Corea fue el Mundial de su despedida tras completar el equipo de José Antonio Camacho un gran torneo: "Fue un orgullo vestir la Roja durante 12 años y pude despedirme con 34 años, formando parte del once ideal de aquel torneo. Uno, cuando se va de los mundiales y de los eventos, se va con la sensación de grandeza de estos torneos… sí que hay presión, mucha tensión … pero benditos privilegiados tener la oportunidad de jugar un mundial defendiendo los colores de tu selección. Yo creo que eso es un privilegio".
Desde entonces ha visto el fútbol desde el otro lado de la barrera pero siempre desde muy cerca. Así contempló el triunfo de 2010 como una especial de reinvindicación de todas las generaciones que les precedieron: "Todos sabíamos que un día tendríamos que romper ese maldito muro de cuartos. Y que a partir de ahí España iba a volar, se iba a sentir libre. Esa victoria dejó a muchas generaciones de jugadores españoles tranquilas, en paz. Ese día descansamos, porque ya no tendríamos que escuchar más que España nunca había ganado un mundial, que éramos la eterna promesa…fue una satisfacción maravillosa".
Muchas fueron las claves que explican el triunfo, pero para Hierro existe una por encima de las demás: "Cuando llegamos todo era negativo... Había dudas sobre la organización, los estadios… ¡Y fue un grandísimos Mundial! Nosotros quedamos encantados con el cariño que nos brindó el pueblo. A nivel deportivo, tras el partido contra Suiza se vivió un momento extraordinariamente difícil y complejo. La calma fue una buena consejera. La calma que mantuvo Vicente (del Bosque), el entorno, los jugadores, la Federación, esa calma fue parte del éxito posterior. Y luego, pues bueno, ¡Qué bonita es la Copa y cuánto pesa!"
España ahora tiene experiencia, una gran generación y títulos que legitiman sus aspiraciones. Basado en eso, Hierro cree que "cuando perdimos con Suiza, todo el mundo decía “nadie que haya perdido el primer partido gana un mundial”. Y ahora dicen que nadie que haya sido campeón en el mundial anterior… bueno, pues ese es el reto, las estadísticas están para romperlas".
FOTO: FIFA