La final mundialista en Maracaná, desafío para el equipo de los récords
El subcampeonato en la Copa Confederaciones 2013, pese a la derrota ante Brasil en la final, supone un nuevo hito para un combinado que empieza a abandonar los territorios humanos de la leyenda para adquirir una dimensión casi mitológica.
De esta forma son cuatro finales durante sólo un lustro y siempre rompiendo tabúes como el que una selección europea gane un Mundial lejos de su viejo continente. que logre permanecer durante veintinueve partidos oficiales sin conocer la derrota o que en su anterior derrota en partido oficial ante Suiza en Durban supuso firmar acto seguido la machada de convertirse en el primer equipo que se erige en el mejor del Planeta después de claudicar en su debut mundialista.
Nadie, salvo España, ha podido encadenar dos títulos continentales y uno Mundial (Alemania se quedó a un penalti de logralo en la década de los setenta del pasado siglo) y sólo Francia consiguió antes alzar Mundial, Eurocopa y Confederaciones en un mismo ciclo virtuoso. Luego no pudo repetir éxito en su siguiente participación mundialista, ya que nunca nadie ha logrado hacerse con el torneo FIFA por excelencia después de triunfar en Confederaciones.
Ése es el reto que ahora se le plantea a Del Bosque y los suyos. La penúltima frontera, el reto postrero para una Selección irrepetible e inolvidable. Será de nuevo en Brasil, otra vez en Maracaná durante el verano de 2014. Apenas un año más esperando a que el que siempre fue el Equipo de todos sea, de nuevo, el de todos los récords.