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Fotos con historia: La batalla de Belgrado y el botellazo a Juanito

Llegar al Mundial de Argentina 1978 le costó a España literalmente sangre (la de Juanito), sudor y, sin exagerar, miedo. Fue en el último partido de la fase de grupos ante Yugoslavia y con Belgrado convertido en una olla a presión

La Selección española que dirigía Ladislao Kubala se clasificó para el Mundial de Argentina 1978 tras pasar por un auténtico infierno, el del llamado "pequeño Maracaná" de Belgrado. España debía jugar contra Yugoslavia en un gélido y lluvioso 30 de noviembre de 1977, en el partido decisivo de la fase de grupos y con la memoria aún fresca de lo ocurrido en 1974 cuando los yugoslavos habían dejado fuera del Mundial al equipo español.

Los balcánicos jugaron al límite en el terreno de juego y fuera de él. Efectivamente, toda Yugoslavia se volcó con su equipo con el objetivo de amedrentar al rival, en este caso España. El gobierno del mariscal Tito (un dictador comunista pero enfrentado a las directrices de Moscú y, por lo tanto, bien visto por Occidente) concedió el día libre para que los aficionados pudieran acudir a animar a su equipo al estadio del Estrella Roja de Belgrado.

Los jugadores españoles no pudieron calentar sobre el terreno de juego, y lo hicieron en los vestuarios, ante el acoso de los 100 mil espectadores que abarrotaban el  "pequeño Maracaná". Desde las gradas llovían todo tipo de objetos.

El infierno y la guerra no estaba solo en las gradas como se encargaron de hacer evidente los jugadores balcánicos. Cardeñosa, el jugador bético que disputó aquel encuentro, todavía recuerda que fue "el partido más duro que he jugado en mi vida". Y Chus Pereda ha llegado a confesar que en su "vida deportiva creo que no he visto ningún partido y tan complicado como este, y con tanto miedo”. Y fue así desde el pitido inicial: Kustudic (que luego jugó en el Hércules) lesionó en el minuto 10 a Pirri, que fue sustituido por el barcelonista Olmo.

A España le valía el empate o perder por un gol para clasificarse para Argentina ´78, pero no se conformó y ganó el encuentro gracias a un tanto de Rubén Cano a pase  de Cardeñosa. Era el minuto ´71.

Poco después llegó la acción más bochornosa del encuentro. Al ser sustituido Juan Gómez, "Juanito" en el minuto 76, este hizo un mal gesto a la grada (una seña al público yugoslavo con el pulgar hacia abajo). Acto seguido fue alcanzado por un botella de cristal que impactó en su cabeza, dejándole seminconsciente. Fue retirado en camilla en medio de un enorme lanzamiento de objetos. 

La tensión subió muchos grados y los roces entre jugadores se sucedieron. Pese a todo, España, ausente de un Campeonato del Mundo desde 1966, logró sellar así su clasificación en un partido que fue una verdadera batalla (algunos la llamaron "la batalla de Belgrado").

Fue un partido jugado al límite, donde España echó mano de su tradicional furia en unas circunstancias casi infernales. Como rememora Rubén Cano, “lo que más recuerdo es el partido contra Yugoslavia en Belgrado, ese 0-1 con un gol mío. Fue la revancha, porque España había perdido la clasificación del Mundial 74 en Alemania y había perdido la de México 70 contra Yugoslavia. En el 77 fue una batalla campal. Le dieron un botellazo a Juanito, lesionaron a Pirri, marqué...”