Fue en el estadio de Vallecas un 21 de mayo de 1988 tras una intensísima final entre españoles y portugueses que concluyó sin goles. La fatídica tanda desde los once metros se decantó esta vez del lado de la Selección que lograba de esta forma su segundo Campeonato de Europa Sub-17 (por aquel entonces reservado para jugadores en categoría Sub-16).
De hecho España comanda aún hoy el palmarés de esta competición con un total de ocho entorchados, tres más que los lusos. Sin embargo a la Selección se le resiste todavía el Mundial de la categoría en el que ha alcanzado tres veces el subcampeonato y ha llegado a cinco semifinales.
El capitán de aquel equipo, Mikel Lasa, recogía el trofeo hace más de un cuarto de siglo de manos del entonces presidente de la RFEF, José Luis Roca, tras un torneo en que España superó además a Hungría, Francia y Turquía en la fase de grupos y a Alemania Federal en las semifinales disputadas en el estadio de Las Margaritas de Getafe.
Desde entonces las tandas de penatis nos han proporcionado alegrías y tristezas por igual. Si en categoría absoluta caímos de esta manera en los mundiales de México ´86 y Corea 2002 (tras eliminar a la República de Irlanda de la misma forma), en las eurocopas la suerte nos ha sonreído desde los once metros con los que supeamos a Dinamarca (1984), Italia (2008) y Portugal (2012), cayendo en Wembley ante Inglaterra en 1996.
El primer campeonato de Europa Sub-21 también lo logramos en una tanda de penaltis ante Italia en Valladolid en 1986 y desde el punto fatídico aseguramos también la final del Europeo Sub-17 de Alemania antre los austríacos en 1997, pero la última experiencia en este sentido nos dejó la tristeza de perder, precisamente ante las germanas, el Europeo femenino Sub-17 el pasado mes de diciembre en Inglaterra.